Un domingo en el Medievo

octubre 23, 2016 § 6 comentarios

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Ahora, lo del poblado medieval… lo tengo que contar.
Un nuevo intento de visitar la antigua cárcel de Freising, convertida ahora en museo, nos pone en ruta. Pronto nos despistamos y seguimos un cartelito indicativo en el que se lee “Ritterfest” porque sí. Porque nos va el desorden y el caos. Porque si planificamos es para salir de casa y tener un plan… que poder saltarnos. Porque somos rebeldes sin causa. Y buscando la sorpresa, aterrizamos de pleno en la Edad Media. El medievo a 5 euritos por cabeza, oiga.

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Tarde de viernes

septiembre 30, 2016 § 10 comentarios

Tarde de viernes y de nuevo pensando en cómo seguir poniendo orden en mi vida. En mi mente. En nuestra casa (y como te descuides en la tuya) aunque todo es muy teórico, ¿eh?

La dispersión y el ir a salto de mata han dominado mi existencia en los últimos años y por fin llegó el momento de poner orden. (Bueno, el momento hace tiempo que llegó, solo que yo he tardado en verlo). Siento que es hora de reducir y minimizar en todos los sentidos y eso voy haciendo. Poco a poco. Muy despacito.

Y estando en eso se me ha ocurrido una manera de dehacerme de algo de lo que me resulta muy difícil desprenderme: ¡Los libros! Aquí os lo cuento. ¡A ver si os gusta la idea!

Grimhilde, de mayor

septiembre 24, 2016 § 19 comentarios

grimhilde

Mi contribución al carnaval de blogs #hayvidadespuésdelos6 que organiza @MerakLuna, dedicado esta semana al tema “estudios y profesiones” de nuestros hijos adolescentes.

GRIMHILDE (en adelante G): Espejito, espejito mágico… ¿y tú qué querías ser de mayor?

ESPEJITO (en adelante E): ¿Yo…? Pues espejito. ¿Qué, si no? ¿Y tú, Grimhilde? ¿Tu de pequeña ya querías ser bruja? ¿O eso te salió luego? Digo: ¿Ser bruja es hacer de lo tuyo o la crisis te hizo cambiar de ramo?

G: Bueno. Para empezar te diré que llamarme bruja es reducir en exceso mi esencia. Yo. Además de bruja, soy muchas otras cosas… En realidad, estudié alquimia. Pero ya sabes lo difícil que está el sector. Así que después de un tiempo compaginando estudios y trabajo me saturé. Digamos que para cuando llegué  a licenciarme, la alquimia y su praxis que ya había ejercido dejaron de interesarme como lo habían hecho antaño. Mi padre tenía una tienda de alquiler de escobas mágicas y quiso que siguiera con el negocio pero lo cierto es que… yo no me veía detrás de un mostrador. Y ellos lo aceptaron.

E: ¿Y entonces? ¿Lo dejaste? ¿Dejaste lo de la alquimia?

G: En realidad no. Pedí una beca de estudios al quinto pino y seguí en la temática aunque dispersandome de lo lindo. Cuando se terminó la beca conseguí trabajos para sustentarme. Cosas variopintas. En una tienda de sombreros de pico, una fábrica de verrugas postizas, amaestrando gatos negros y siameses. En fin, hice todo lo que se me fue presentando y lo disfruté. Incluso llegué a trabajar de modelo de túnicas para una revista de moda local. También di clases particulares de magia blanca y hasta logré darlas en una universidad.

E: ¿Y ahora?

G: Ahora, sigo buscando lo que quiero ser de mayor.

E: Grimhilde, ya eres mayor.

G: Lo se. Y a pesar de eso mi inquietud por aprender y encontrar mi lugar va en paralelo a la de Blancanieves. Por eso creo que lo que está mal es la pregunta. “qué quieres ser de mayor”. Creo que más correcto sería decir “qué quieres hacer hoy. Qué quieres hacer mañana. Qué quieres hacer en 5 años”. Y desde luego, no creo que tenga que ser lo mismo. Somos polifacéticos, ambivalentes, complejos y cambiantes. Lo que me encanta hoy no tiene porque encantarme mañana. ¿Por qué iba a atarme a una actividad y descartar el resto para siempre? Para siempre es demasiado tiempo. Incluso para una bruja.

E: Y entonces, mientras otros padres orientan profesionalmente a sus hijos ¿tú que haces, descarriada?

G: Pues yo les envidio por tener tantas certezas donde yo solo tengo dudas. Certezas sobre lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Tal como va el mundo, con lo rápido que cambian las cosas y la velocidad a la que aparecen nuevas profesiones… ¿cómo voy a ayudarla a elegir su camino?
Lo único que se me ocurre es decirle que HAY TIEMPO. (Mírame a mí, sigo en ello). Lo que quisiera transmitirle es calma. Calma y temple para decidir en cada encrucijada qué camino seguir, siendo fiel a lo que siente. No a lo que piensa, ni a lo que piensan los demás, ni a lo que cree que de ella se espera. Le diré que escuche a su estómago. La respuesta viene del bajo vientre. Hay que escucharle porque nuestro cerebro se deja pervertir con más facilidad. Existen a mi entender muchas maneras de pensar erróneas. Pero el sentir… Ese es el que es, y nos guía inequívocamente hacia lo que nos hace bien. Bien físico. Bien real.

E: Dices cosas raras, bruji. ¿Te pasate hoy con las manzanas o qué?

G: Digo que la vida es muy corta para vivirla sometida a prejuicios y miedos ajenos y muy larga como para agobiarse con una decisión que será la primera de muchas. Hay que dejar de pensar que esa decisión es inamovible e inquebrantable. Hay que dejar de pensar que esa decisión lo decide todo. Decide toda una vida. No. Cada decisión define los pasitos que se darán a continuación. Y vendrán muchas más decisiones que modelarán y redibujarán las anteriores. Y si las afrontamos con honestidad y sin miedo, cuando miremos atrás, sabremos valorar y felicitarnos por el camino recorrido.

Hay tiempo. Nada es para siempre. Y tu elección de hoy NO va a determinar tu vida, así que tómala con valentía, con tranquilidad y con alegría. Y sé consecuente con ella… por lo menos hasta la próxima encrucijada.

E: Jo, Grimhilde… ¿sabes que, en realidad, yo quería ser príncipe azul?

De pausas laborales e interiorizaciones erróneas

junio 22, 2016 § 14 comentarios

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Hice pausa laboral con mi primera maternidad y con la siguiente también. Y fue tiempo de aprendizaje, de apretrarse el cinturón y de descubrir mundos nuevos. Hace mes y medio me reincorporé a la jornada completa. Desde hace más de un año venía haciendo trabajitos que no acababan de cuajar pero ahora vuelvo a la carga fulltime. Y en esta situación, rescatar y editar un post que escribí en la fase anterior… se me hace extraño.

Es como tener una conversación con mi yo desfasado. Un yo que parecía muy alejado del yo actual, que vuelve a parecerse al de antaño pero que no deja de ser el mismo yo. ¡Eh! Una versión actualizada y mejorada de aquella chavala desmelenada y con chupa de cuero negro. Ahora ya sin melena y sin chupa.

A mí (como a tantas) me criaron para ser una profesional, económicamente independiente y tal y cual. Y digo me criaron porque esto no va de lo que aprendí, sino de lo que me enseñaron. Profesional e independiente hasta que, pequeño detalle que nadie te cuenta: el día que tienes a tu primer hijo, resulta que alguien tiene que cuidarlo, y que allí no hay nadie más que tú y (con suerte) tu pareja.

Aviso: Voy a generalizar, que ya sabemos que siempre hay personas que viven otras realidades, pero lo que yo veo a mi alrededor es la siguiente situación repetida hasta el aburrimiento: Trabajan los dos. Uno gana más dinero que el otro (adivinen cuál de los dos). Efectivamente, habitualmente, gana más el que ni se embaraza, ni puede dar el pecho. Así que, blanco y en botella. Si no hay abuelos a mano de los que tirar, la conclusión es rápida y obvia:

Ella se queda en casa con el retoño. Y lo hace por amor.

Lo hace con ilusión, con cariño y, por supuesto, sin pensar que en según qué circunstancias puede llegar a convertirse en una decisión difícil de revertir (que no imposible, amigas).

Nos rasgamos las vestiduras cuando en un libro se nos dice que aprendamos a ser sumisas para ser felices (yo la primera). Pero por lo menos son honestos y nos lo dicen a la cara porque, de hecho, eso es lo que la sociedad parece esperar de nosotras. En silencio y sin grandes aspavientos, las cosas acaban cayendo por su propio peso.

Se nos decía: “Mira por ti. Si no lo haces tú, no lo hará nadie”. Y lo cierto es que esta frase llega a pesar mucho. Porque más que generar confianza en una misma, puede llegar a generar desconfianza en el otro. Pienso que la confianza es necesaria para la supervivencia. Creo que nos lo contaron mal. Lo del autoabastecimiento y la autosuficiencia es mentira. Necesitamos a la comunidad, al grupo, a la familia, al equipo, la pareja, la vecina… Llámalo como quieras. El caso es que solos se nos hace cuesta arriba.

A veces me pregunto ¿cómo sería eso de hacer voto de silencio? Dejar de hablar. Meterme a monja budista. Erradicar el deseo. El deseo de ser algo más que madre y esposa. El deseo de desarrollar mi potencial por otros flancos. El deseo de poder organizar unas mini-vacaciones familiares sorpresa, con pasta que yo pongo sobre la mesa. Y ese deseo de “ser algo más que madre de esos niños” (como eso si fuera poco) oprime de tal modo, que a veces hasta lo más bonito duele.

Creo que me iría mejor en la vida, si el lema hubiera sido otro. En lugar del “mira por ti, si no nadie lo hará” podría haber interiorizado el valor del equipo. “Mira por los tuyos”. Con la confianza de que “los míos”, habiendo interiorizado también el mensaje, mirarán por mí. Porque no nos engañemos: uno necesita sentirse a salvo.

Si el mensaje hubiese sido: “Da igual lo que hagas, hazlo con amor, da lo mejor de ti y hazlo POR y PARA los demás.”

Si hubiera grabado en mi alma palabras como:

“Olvídate de ti. Entrégate”

“No temas la pérdida. Convive con ella. La vida es cambio. El cambio es pérdida. La pérdida te aligera.”

“No temas. Sólo confía… Recuerda que estás de paso.

Aún reconociendo que los momentos más felices han sido los momentos en que más he confiado, me cuesta horrores dejar mi vida al azar y confiar… sin más. Si yo lograra pensar así, liberada de agobios existenciales, sería todo mucho más llevadero. Para lograrlo, tengo que forzar esa confianza total. Soltarme. No aferrarme a falsas ramas de salvación.

Dejarme caer y confiar en que ahí abajo, habrá algo blandito… o no, mejor todavía, confiar en que mis alas desplumadas serán capaces de remontar el vuelo, siempre y en cualquier momento.

Confiar… y remontar el vuelo.

 

Hola, pasaba por aquí

mayo 31, 2016 § 12 comentarios

#raps #rapsfeld #ig_deutschland #bayern #lifeinthecountryside

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No. Es mentira. No pasaba por aquí. En realidad vine adrede. Me apetecía decir hola, que últimamente lo hago poco por este blog.

En realidad lo habría podido titular “hay novedades” por que haberlas, las hay. Y no. No estoy embarazada. Y no. No estoy menopáusica. Creo. Soy madre de una preadolescente de 11 y de un adolescente de 4. Confirmado. Y logré estar 7 días sin enfadarme ( a la fuerza claro, que era un reto autoimpuesto).

En realidad, las novedades van más por lo profesional que por lo personal. ¡Que ya tocaba! No se si sabéis que llevo más de medio año trabajando a tiempo parcial como guía turística en Múnich y alrededores. Pues bien, desde hace un mes, a eso podemos añadirle otra jornada parcial en un despacho de arquitectura. Sí. Soy consciente de las veces que he dicho que no volvería… pero, ya lo he comentado en alguna ocasión, al final resulta difícil escapar a tu pasado (porque no será que no lo he intentado veces).

Bueno, esto se ha dado así y he decidido no rebelarme a la casualidad. No ofrecer resistencia. Go with the flow… y dejarme llevar para ver qué pasa.

Así que ahora, tendré que compaginar la escritura con dos trabajos a media jornada que, ¡me dan más trabajo que uno solo a jornada completa! porque ambos requieren formación. No doy abasto pero he decidido no agobiarme. No voy a pensar en todo aquello que no se / no puedo hacer / no conozco, sino que voy a concentrarme, precisamente, en aquello que sí sé /sí puedo hacer / sí conozco.

He trabajado en muchas cosas distintas y, curiosamente, la que siempre me ha dado mas respeto es aquella para la que me formé. Qué extraño. Hoy, leyendo a James Altucher, me he topado con algo que me ha hecho pensar.

The second you start to think something, anything, is IMPORTANT, then your ego will suffer and so will your work.

Osea (traducción casera) en el momento en que empiezas a pensar que algo es IMPORTANTE, lo que sea, tu ego sufrirá y con él sufrirá tu obra/tu trabajo. Gracias, James, por este pensamiento. Es revelador.

En realidad, no es que haya cambiado mi percepción de las cosas pero sí ilustra como las estoy viviendo esta vez. En los dos trabajos tengo un montón de cosas que mejorar y aprender pero lo cierto es, que uno me hace relativizar el otro. Me hace restarle importancia y, me doy cuenta de que, en ese estado rindo más. Trabajo mejor. En realidad, esto es algo que he hecho siempre. He realizado los trabajos más diversos. En todos empecé sin experiencia y en todos llegué a disfrutar y a sentir que ofrecía, a mi manera, un buen servicio. En todos excepto en uno. ¿El único que me importaba? ¿Falta de vocación o exceso de respeto?

¿No es absurdo? ¿No es absurdo sentir que donde peor performas es en aquello que, supuestamente, más te interesa? Y digo supuestamente porque hace tiempo que me desprendí de la certeza. Es como que los otros trabajos suponen una liberación. Te liberan del lastre de no ser todo lo bueno que quisieras en aquello otro que un día elegiste. En los otros, pones el listón más abajo. Tienes menos expectativas y, tal vez por eso, acabas pudiendo disfrutar de esas tareas. Las realizas sin presión y eso mismo, esa tranquilidad y el trabajo continuado, te hacen cada día un poquito mejor. ¡Que Roma no se hizo en un día!

Bueno, no sé cómo seguirá este capítulo. En realidad, yo solo venía a decir hola. Y para que no se diga que largo el rollo sin más. Aquí os dejo un par de reflexiones post-vacacionales porque estamos locos cargándonos lo más sagrado y, porque aunque te digan lo contrario, Mickey Mouse es mala gente.😉

¡Un besito y buenas noches!

Fotos para el currículum

marzo 1, 2016 § 10 comentarios

El otro día hice un vídeo acerca de lo mucho que me irrita el rollo este “Pim, pam, pum! Encuentra tu pasión ya.

Hoy, siguiendo en la línea de la reorientación profesional que me absorbe la energía estos días, una reflexión peregrina entorno a las imágenes que insertamos en nuestro currículum. Esas imágenes asépticas y estereotipadas, que a menudo no nos representan. El problema no es lo que dicen acerca de quiénes somos sino… ¡todo aquello que NO muestran!

Tal vez, prestando atención a “esas otras imágenes”, las NO APTAS para currículum, extraeremos información valiosa para nuestra reorientación profesional.

A ver si me explico.

Lo prometido es deuda

febrero 16, 2016 § 12 comentarios

El otro día arranqué (con no poca vergüenza) mi canal en Youtube. Me costó taaaanto preparar el vídeo de presentación que, al final, me salté ese paso protocolario y entré al trapo, directamente a largaros el rollo. Prometí volver otro día a presentarme (qué valor) así que… ahí voy.

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