Por qué la dejé

octubre 31, 2012 § Deja un comentario

Una docena de razones por las que dejé mi profesión
Esa chica, de caderas voluptuosas y senos generosos, no es una chica cualquiera. Es bella como una estrella aunque, al igual que ellas, no es más que una entre muchas. ¡Alto! Antes de generar falsas expectativas ya te aviso aquí, para que no sigas leyendo si te esperabas otra cosa, que esa chica de la que hablo es, ni más ni menos, la que ha sido hasta hace poco mi profesión.
Yo: Querida Arquitectura, creo que te dejo.
Ella: ¿Así? ¿Sin más?
Yo: No, mujer, no es sin más es con mucho… ya verás, ahora te cuento.
En realidad, estoy usando un viejo truco que me enseñó un amigo del que aprendí otros tantos. Le pregunté un día “¿Tú como haces para combatir el desamor? ¿Qué haces si la tía por la que dabas la vida se larga y te deja?” -compungida que estaba yo- y va él y me espeta: “Eso es típico de tías. A mí eso no me pasaría nunca”
Yo: ¿Qué pasa? ¿Es que tu nunca te has colado por nadie?
Él: ¡Por supuesto! Pero antes de admitirlo ante nadie o incluso antes de admitirlo frente a mí mismo, en el preciso instante en que me deja, me digo: “Si en el fondo tampoco me gustaba tanto…” y en cuestión de horas ya estoy pensando que en realidad me ha hecho un favor. Que yo ya quería dejarla antes que ella a mí… ¡y me voy a la disco!
Poco después de esta conversación, sufrí mi último mal de amores. De verdad, el último. Bueno, a lo que iba, que aquí voy a usar el truco de mi amigo y voy a hacer como que en realidad fui yo quien la dejé a ella y no por una razón, ni dos… ¡sino por una docena! A saber:

1. Es posesiva, egoísta y absorbente

Lo quiere todo de ti. Quiere tu tiempo, tus días y tus noches, tus fines de semana. Quiere tu energía, tus fuerzas, tu vida, tus conversaciones, tus llamadas telefónicas… Quiere tu salud y tus ojos y en casos extremos a tu primer hijo. (Ver punto 11 pero sin saltarse el resto, ojo)

2. Es agarrada

Quiere todo eso y, además, lo quiere a precio de saldo.

3. Es altiva

Si te atreves a sugerir que igual la dejas, porque su actitud vampiresca te asusta y… tenías otras cosas en mente. Te grita que tu vocación (o sea tu amor por ella) no es suficiente, ¡que nunca lo ha sido! Te acusa de no quererla bastante, de no ser suficientemente bueno para ella.

4. Es bonita pero un tanto frívola

Es tan bella, la quieres tanto, que no quieres que nadie abuse de ella y te espantas cuando ves que esto sucede y que además ella lo consiente. Parece que le interese más ser fotografiada y publicada en mil revistas, que hacer felices a sus moradores.

5. Es una Diva rodeada de mitos

“¡Qué profesión más bonita!” “¡Los arquitectos ganáis una pasta!” “¿Y a eso le llamas trabajo? Psé… ¡Si en el fondo haces lo que te gusta!” “¡Total, por cuatro rayitas (léase líneas en un plano)!” “Los arquitectos estáis cargados de puñetas”…

6. Es una tía peligrosa

En cualquier momento te arruina y se lleva con ella la poca o ninguna fortuna que te haya podido generar. Te obliga a estar asegurado hasta los dientes por lo que pueda pasar, que no es poco. No podrás dormir con los dos ojos cerrados nunca más, si te acuestas con ella.

7. Sus amigos no molan

Chupacabras, sanguijuelas y demás seres inmundos, no inmunes a su descomunal atractivo, la rodean pensando en cómo sacar tajada y lo peor es que muchos lo logran (en su propio detrimento, desdichada). Al final, tu relación con ella te obliga a un pulso permanente con todos estos esperpentos, que acaba con la poca energía que ella no había logrado arrancarte todavía.

8. En el fondo es una incomprendida

Sus amigos, no lo son en realidad. Muchos de ellos son unos interesados que buscan su propio beneficio. A ella misma, la pierden sus propios vicios. Se falta el respeto a sí misma, y se da sin recato a poses, posturitas y modas pasajeras que amenazan la inmortalidad que de ella se espera. O le da igual, o no se entera.

9. Ella piensa que tú no puedes vivir sin ella

Y es tan hábil, que logra hacértelo creer a ti mismo. Durante años sigues, a la deriva, en esa relación imposible en los que le regalas lo mejor de ti. Todo esfuerzo te parece poco. Le has entregado todas tus aptitudes y te ha hecho olvidar que esas habilidades, que ella acapara para sí, podrían muy bien tener cabida en otros lugares.

10. Es poderosa y tiene un convincente club de fans

Todos pertenecen a ese club: Tus padres, tus amigos, tus colegas… Todos ellos te asaltan, cada vez que acumulas un poco de valor para decirle que la dejas, con esa desalentadora frase: “¿Cómo es que la dejas? ¿No ves que estás tirando tu carrera por la borda?” Pero… ¿no os dais cuenta de que, precisamente ese miedo a soltar las cosas por la borda, es el que nos clava al suelo?

11. Quiere que le entregues a tu primer hijo

No satisfecha con eso, te pedirá luego al segundo, te exigirá al tercero (si te quedan energías para llegar a pensar en engendrarlo siquiera) y, si te despistas, puedes quedarte sin descendencia porque ella siempre te hizo creer que tu amor por ella era tan grande que no podía dar cabida a nada, ni nadie más. Ella tenía que ser tu único amor y tal vez lo haya conseguido.

12. Ella no lo sabe todavía, pero estás a punto de escapar a su hechizo

Ahí fuera hay un mundo de posibilidades. El mar lleno de peces. Docenas de proyectos de vida que recibirán tus aptitudes y tu capacidad de trabajo con agradecimiento. No lo olvides: ¡Miles de chicas te esperan con los brazos abiertos en la discoteca! Bueno, igual no son miles, pero alguna que otra habrá… seguro.
Arquitectos famosos, con más suerte o mayor vocación que la mía… no os enfadéis conmigo por las cosas que digo de vuestra amada… Esta es mi historia de desamor, no la vuestra.
Pues eso… reciclarse o morir. A otra cosa, mariposa.
:-)
Imagen cortesía de mi madre, con licencia Creative Commons.
En efecto, los créditos de esta imagen son para Bienve Boronat, mi madre. Ella tomó la fotografía y la manipuló para insertar a su nieta entre los maniquíes. La he recibido mientras escribía el artículo y me ha parecido tan entrañable y tan curiosamente adecuada, que no he podido evitar utilizarla (con su permiso) para este post.
Mi madre también es bella como una estrella pero… en este caso, como la Estrella Polar.

Artículo publicado originalmente en Unadocenade.com
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