Yoga y escritura

marzo 4, 2014 § 10 comentarios

Halasana - Postura del Arado / Amineko Yoga

Hace días que no digo nada en el blog y encima hoy (que sí me he puesto) me he pasado un buen un rato escribiendo un post previsto para más adelante, así que como borrador se ha quedado.

Escribo esta mini nota tona para decir que me da la sensación  de que no decir nada por aquí ¡me pone de mal humor! ¿Qué me pasa doctor? ¡Menuda tontería, oye! ¿Me estaré haciendo bloguidependiente? ¿Estaré ovulando? ¿Chocheando tal vez?

El caso es que sentarme aquí y largar el rollo así, a la inmensidad del ciberespacio, me prepara para un día más agradable. Me templa los nervios. Me… no sé, me relaja(?)

Lo que está claro es que al final del día no funciono igual que a primera hora de la mañana, con mi cafelito. Mientras escribo estas líneas (con los niños ya en la cama) tengo una copita de cava a tres centímetros de mi mano pero no es lo mismo. El café matutino “me pone” más.

Yo sé que, para relajarse, lo suyo es hacer yoga pero desde el moco que me metió mi yogini por entrar tarde a clase no me he atrevido a volver… Verás: Llegué (como siempre, corriendo) pensando que me retrasaba 2 minutos. Busqué un hueco y lancé rápidamente el rollo (el de goma, en la clase de yoga no hablo, sólo para mis adentros). La pose en la que estaban me extrañó pero yo me dispuse a reengancharme rápido, con vidilla.

Bueno, pues al parecer no eran 2 sino 17 minutos, porque resulta que habían adelantado la clase un cuarto de hora ¡y yo iba con el horario antiguo! y la mujer (que habitualmente es la reina del autocontrol) la gestión de las emociones (y los músculos) y la modulación de la voz… me pegó tal berrido que apagó el incienso. Joder. Qué mal cuerpo. Me dio tan mal rollo que me largué, disculpándome (a la par que cagándome en sus muelas). A pesar de que ella en su gran magnificencia ya me había autorizado a quedarme después del rapapolvo.

Con lo necesitada que estaba yo ese día de paz interior (y exterior)… Total, que me fui. Y si iba poco ahora ya no voy nada. Así que como ahora me toca buscar otras vías de relajación, le doy a la tecla. Pero es que esta semana… esta semana… Mira, te lo diré en verso:

Esta semana,
con los críos de vacaciones (osea en casa conmigo)
y huérfana de co-progenitor,
poco tiempo me queda
para sentarme al ordenador.
Y hacerlo a última hora…
la verdad,
veo que no es opción.
Que ya no doy, ¡ya no doy!

De todos modos, ahí dejo el tema: la conexión entre yoga y escritura… por si alguien quiere retomarla.

Yo, de momento,
apago y me voy.
porque en días como hoy,
yo me veo…
pero sé que no estoy.

La imagen que ilustra el post es de Carolina Egaña
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