Futuro imperfecto

marzo 31, 2014 § 15 comentarios

Creo que hasta los 32 años jamás había pensado en mi futuro. Lo único que había hecho con él era conjugarlo en mis clases de español. A ver, que sí, que hay que estudiar y aprender cosas para hacer algo con tu vida “en el futuro”, todo es tan vago, tan difuso. Sin embargo, los mayores parecían tenerlo tan claro… y ellos ya estaban ahí, en su futuro, con lo cual sabrían de lo que hablaban.

El futuro es algo informe (pero bastante palizas). Te obliga a hacer cosas que no te apetecen o te impide hacer las que sí querrías. Maldito futuro de las narices. Resulta que te lo tienes que currar aunque, a cambio, no te da certeza ninguna. Yo, en el fondo, me pasé mi futuro por el forro hasta los 32 años. Sí. Es cierto. Sabía que estaba ahí y en algún momento habría que echar mano de él pero mi presente me tenía demasiado absorvida. Yo era una cría feliz, sana y… la verdad, mi permanencia en el mundo NO me preocupaba en exceso.

Lo recuerdo un poco así:

Niñez (primera confrontación con la #muerte)

¡Oh no! ¡Qué horror! ¡Mis abuelos van a morir, mis padres van a morir y YO también voy a morir! No quiero morirme nunca. Qué desperdicio… (Más terrible todavía cuando descubres que no va a ser necesariamente en ese orden).

Adolescencia

Bueno, sí, al fin y al cabo vamos a morirnos todos… Vaya cagada. Pero ya que vamos a palmarla (y no se sabe si antes o después del examen). ¡Vámonos de fiestaaaa y que nos quiten lo bailao!

Juventud (divino tesoro)

A ver mi madre llorará seguro. Mi padre también. Mi hermana… pero quitando a mi familia y los 4 amiguetes, el mundo tampoco va a echarme tanto de menos así que… Hombre sí, me jodería YO pero ya. No va a producirse ninguna hecatombe porque yo no esté así que… con estos ahorrillos ¡me voy de viajeeeee!

Embarazo (Semana 7)

Oh, my God! (Suspiro) Bueno, bueno, bueno… parece que el futuro ya está aquí y me pilla despeinada (que no es dificil) con un contrato anual y sin ahorros, mal vamos. No sería mala idea empezar a apartar una pequeña cantidad mensual… por lo que pueda pasar. Sin agobios, pero empecemos a comportarnos como adultos. Glups.

Adulta (se supone) con cachorrito de 2 años y medio

Sabes que durante los próximos… yo que sé, échale 20 años, va a depender de ti. De repente, tu permanencia se convierte en una cuestión prioritaria y mira tú: Ahora que empiezas a considerar que palmarla podría ser una putada es cuando te anuncian una dolencia, que sin la cirugía adecuada podría hacerte desaparecer del mapa en menos de un año. ¡Toma!

La guasa tienen un precio y cuando no quieres caldo es cuando te caen las dos tazas. Lloras amargamente (qué vas a hacer) y te cabreas con el cosmos, ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? Ahora que hay alguien que me necesita y depende de mí NO puedo irme. Y te rebelas contra la fatalidad y te tiras de cabeza al quirófano (y a quien haga falta) con tal que te saquen esas cosas malas que pueden jorobar tu maquinaria y, por ende, tu permanencia en el mundo porque ahora sí… ahora tienes una misión. Una misión con nombre de cuatro letras y todavía incapaz de cuidar de sí misma.

Ese cuerpo tanto tiempo “maltratado”. (Porque claro, lo que tiene ser joven y sentirse invencible es que te empeñas en poner tu cuerpo al límite constantemente). El día ese, en que un señor con una bata más blanca que su cabello te muestra, sobre una placa iluminada, los “límites” de tu cuerpo tomas consciencia de lo deseable que es tu permanencia.

Su futuro, mi futuro

Y una vez superado el trance, trasladas ese deseo de permanencia al resto del universo. Ya puestos, el mundo también debería perdurar. No para ti, que no vas a estar, pero sí para tus hijos. Y además, no contenta con que perdure, quieres que lo haga en condiciones. Y te entra una vergüenza enorme, una vergüenza global y atroz por todas las cosas que permitimos que le ocurran al mundo que pisamos (ese planeta tan maltratado como el cuerpo del joven que se cree indestructible).

Sin previo aviso, términos como #sostenibilidad, que tiempo atrás eran “pijadas de revista”, se convierten en palabras clave, en los hashtags de tu existencia.

Separas basura desde tiempos inmemoriales (aquellos tiempos en que sólo los raritos la separaban). Hace muuuuucho tiempo que huyes todo lo que puedes (que no es mucho) de los artefactos con pilas, que reciclas cuando es posible, que usas bolsas reutilizables y escapas del plástico pero… ¿eso basta? ¿Qué más puedes hacer, a nivel particular, para garantizar que tus hijos tengan una vida digna? Y aquí cuando digo tus hijos me refiero también a los míos y a los de los demás, se entiende. A las generaciones venideras.

¿Qué podemos hacer? ¿Qué puedo hacer yo para dejarles un legado más digno del que ahora intuyo?

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§ 15 respuestas a Futuro imperfecto

  • Nuria, yo también desde hace un tiempo ando con la #sostenibilidad a flor de piel, y más que eso, con la alimentación saludable en casa. Pensar que hace diez años vivía de sopas de sobre y comida enlatada, y ahora no solo miro las etiquetas un poco obsesionada, sino que hasta he empezado a comprar arroz integral…
    Y ahora pasando a la parte más seria, aquella que evité al principio de este comentario precisamente porque me da miedo de solo pensarlo, no sabes cuánto le temo a la enfermedad. Y no solo a las enfermedades graves. No soy hipocondriaca en lo absoluto, pero sí me he dado cuenta de que últimamente ese tema aparece por mi mente más de lo que quisiera, y lo mando a volar porque tampoco me gusta andar pensando en cosas que me preocupen.
    El futuro sí, antes a mí tampoco me importaba mucho. Ahora no es que viva pendiente de él, pero sí te puedo decir que me encantaría vivir mucho, muchísimo, hasta los cien 🙂

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  • Me siento totalmente identificada!!! Ser madre nos hace por fin madurar.. tomar consciencia de nuestra propia debilidad. Por supuesto, la muerte de nuestros hijos es algo que nos aterra, pero también es cierto que siendo madre tomamos consciencia por primera vez de los frágiles que somos todos, y de lo mucho que nos echarían de menos si dejáramos de estar aquí.
    Profundo, emotivo sin caer en ñoñerías.
    Simplemente maravilloso.
    Futuro.

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  • ¡Qué buen post, Nuria! Las madres tenemos una misión en este mundo, y bien complicada!!!
    Mi hijo Mayor de 7 años de vez en cuando le da por ponerse a llorar todo agobiado pensando qué haría si nos morimos y se queda sin sus papás! Por eso le tuve que prometer que iba a hacer todo lo posible para no morirme antes de ser la abuela de sus hijos (como si dependiera de nosotros…)
    Un beso 🙂

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    • nurananu dice:

      Ay, María Isabel!
      🙂

      Yo también me he visto prometiendo que iba a estar ahí SIEMPRE!
      Habrá que re-estudiar los límites que existen entre el deseo y la promesa o redefinir la palabra “ahí”.

      Pero por desearlo muy muy profundamente que no quede ¿no?

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  • Nu! La clavaste con este postAZo! no sé si era para el diccionario pero tranquilamente puede ir!!! Me sentí muy identificada en cada punto que tocaste. El futuro es algo que nos viene a romper los quinotos, pero con la maternidad es difícil ignorarlo y más aún, ponerle el pecho!!!

    GE-NIAL

    Besotes gigantes, che!

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  • paula sd dice:

    suscribo punto por punto todo lo que dices. Mis comeduras de cabeza con la muerte, mis preocupaciones sobre su futuro, sobre el futuro de todo…..complicado, duro enfrentarlo, pero necesario.

    besos

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  • Uy, yo el mundo ahora lo veo súper peligroso para mi bichilla. y eso que soy una despreocupada y una desahogada, una de esas malas madres que no vigilan al bebé mientras duerme porque no piensa que la muerte súbita se la vaya a llevar por delante, que no le compra a penas nada de juguetes porque ni siquiera los mira. Eso sí, hemos procurado ahorrar mucho antes de dar el paso de la paternidad, y a una semana de reincorporame al trabajo, mi empleo pende de un hilo bastante quebradizo. Al final no podemos controlarlo todo, de ahí que sea tan importante disfrutar y saber vivir antes de que la muerte, el cambio climático o cualquier otra zarandaja nos lo arrebate todo.

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  • terenya dice:

    buf…. y cuando ya tus hijos son más mayores respiras tranquila porque ya no dependen tanto de ti como tú de ellos… pero chica. lo que tenga el mundo para ellos será! Y seguro que tus enseñanzas y legado les quedará siempre en la memoria. Si les enseñas a reciclar, siempre les quedará algo… No te apures. Ahora disfruta y vive el momento todo lo que puedas. que el futuro llegará seguro, pero el presente, el ahora lo tienes ya aquí y eso es lo que cuenta. Ellos solos harán su camino… es ley de vida… pero caminarásn por donde tú les has marcado, es lo que conocen y lo que han vivido… ni lo dudes!
    Me ha encantado visitarte!!
    Besicos guapa!

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    • nurananu dice:

      Hola Terenya!
      y a mí me ha encantado tu visita… después de la guasita con la configuración de los botones…

      No quería parecer muy agobiada con el tema, a pesar de reconocer que sí que me preocupa.

      Está claro que lo mejor que les podemos dejar es capacidad de adaptación y de improvisación para adecuarse al nuevo mundo…
      (y en eso las madres desorganizadas como yo llevamos ventaja, claro, porque tienen que sobrevivirnos y eso, quieras que no, ya es un buen entrenamiento de por sí) 😉
      Un abrazo!!

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  • Yo acepté lo que la ley de vida me depara: ser feliz mientras pueda, jajaja. Y a mis hijos el mejor legado que les podré dejar es haberles compartido mis trucos para hacer algo más que sobrevivir: vivir! Ya que no les podré dejar un mundo hecho a su medida, les dejaré hechos a media medida del mundo… para que la otra media la puedan improvisar con felicidad! 😉
    Feliz semana!

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    • nurananu dice:

      Me encanta tu filosofía porque, en realidad, el mundo es mucho más el CÓMO lo percibimos y lo vivimos que lo que pueda haber de “REAL” ahí fuera. ¡Tus hijos van a salir muy bien provistos! 😀 ya te lo digo!

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  • pequeboom dice:

    Ufff me has hecho pensar…. Y me siento bastante cerca de lo que dices.

    Yo no pensaba demasiado las cosas, al menos no con trascendencia, iba, venía sin mayor preocupación, ahorraba, eso sí, pero poco más…

    Y ahora, cómo ha cambiado el cuento!! Cada una de las cosas que hacemos es pensando en los peques. Yo intentaré aportar lo que pueda para que no sea el mundo que tenemos ahora, pero con mi granito poco podremos hacer, las injusticias son una lacra así que siempre pienso en vivir el día a día y tratar de ser felices 😉 que no es poco!

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    • nurananu dice:

      Jajajaa! Pues no. Vivir al día y disfrutarlo no es poco. Son muchos los que teniendo razones para saltar de alegría deciden pasarse la vida amargados y amargando al entorno con lo cual… eso que haces es muchísimo! 😀

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  • Buf… Post profundo donde los haya… Yo es que me debí de quedar en la primera fase, ¿Sabes? Es uno de mis mayores temores. Algo que no consigo superar. Sí, lo sé, la vida es eso: vivir y morir… ¡Pero leñe! Es difícil de asumir. Ahora que soy madre sufro más por ellos que por mi propio pellejo, pero el caso es que, es un run run que siempre ronda mi cabeza.

    Comprender en primera persona lo efímero que es todo, creo que nos puede ayudar a “encaminar” a nuestros hijos hacia la felicidad, que es a fin de cuentas de lo que se trata… Vivir este camino tan cortito siendo felices.

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    • nurananu dice:

      Sí. No es fácil hacerse a la idea de que todo tiene un fin pero… ser consciente de que nada dura (ni lo bueno, ni lo malo) te hace vivir las cosas de otra manera. Creo.
      Más intensamente quizás, porque lo saboreas más, pero también menos trágicamente porque… a fin de cuentas 😉

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