Incontinencia #AZdelaMaternidad

mayo 16, 2014 § 16 comentarios

Cascade SELJALANDSFOSS (foss signifie cascade)

Por si no lo sabías, parir produce incontinencia.

Me explico.

Durante el parto de mi primera hija en que, literalmente, creí morir. Pero, ojo, no de una muerte dulce, silenciosa… No. De una muerte con martirio. Porque parir a mi hija de 4.250 gr y una cabeza de 38cm de perímetro eso, señores, esa “operación salida” que se prolongó durante horas fue un verdadero martirio. Fue un parto a lo bruto. Sin anestesia, por deseo expreso de la menda. Era una apuesta silenciosa que había hecho con mi abuela (que si tienen wi-fi en el cielo se estará partiendo de risa).

¡Mira, que es pringada mi nieta! Pudiendo usar una epidural, elige parir como tuve que hacerlo yo porque no tenía otra.

Pues mira, era un pique absurdo que tenía yo con quien parió a mi progenitora… Tonterías que una se promete ajena a hecho fehacientes (como que los bebés de antaño no eran bebes híper-vitaminados que nacen con la talla 2 meses).

Aguanté como una jabata mientras conservé la tranquilidad… e incluso más allá. Pero el agotamiento, y el pánico (para que engañarnos) me pudieron en las últimas horas en que llegué a gritar aberraciones como “Sacadme esto de aquí que me mueroooo”, a lo que mi comadrona respondía con tiernos: Puedes, Nuria, no dejes de creer que puedes…

Perdí la fe.

Bueno fue más o menos así: Yo “I want drugs!” y ellas “It’s much too late now! Its almost there!” (Almost there? ¡La madre que os parió! Que llevamos 5 horas con el it’s almost there! ¿En qué quedamos? tenía que estar aquí para cenar en horario alemán, osea entre 18:00 y 19:00h, y es casi media nocheeee!!!!) “Then kill me!! Kill meeeeee!!”

Brutal.

El día más salvaje de mi existencia

Abreviaré diciendo que llegué al bonito punto este en que tienes la impresión de que te van a partir en dos y entonces sucede: Te parten en dos. De cuajo.

Y ahí estás tú que todavía no te crees que estés viva y una muchacha de 57 cm de largo y cabeza y ojos enormes que te mira. Y sin abrir su boquita de piñón, sientes que sus ojos te dicen: “Tú eres la que gritabas ¿no? Menudo cirio has montado, chata. Toma. Ahi va una cagada de meconio de regalo”. Durante mis primeros segundos con ella, mi hija se cagó en mí. Prometedor.

Y luego gritas por los pasillos a todo el que te oye “¡¡¡No tengáis hijoooooosss!!! ¡¡¡Es una locuraaaa!!!” Todavía bajo los efectos de… ¡nada! Bajo los efectos del flipe y la adrenalina.

Pues sí, esa es tu nueva incontinencia recién estrenada. Esa es la incontinencia a la que me refiero. (La otra ni la menciono, por obvia). Me refiero a la primera acepción de la RAE. (La que tú estás pensando es la 2ª)

Incontinencia es: Falta de continencia (moderación de pasiones y sentimientos, abstinencia sexual) o de comedimiento (moderación, urbanidad).

La incontinencia es la NO moderación de pasiones y sentimientos

No quieres a tus hijos. Los adoras. Mueras por ellos. Matas por ellos. Todo es grandilocuente. No hay “te quiero un poquito más que ayer pero menos que mañana”. ¡No! Te quiero TODO hoy. Me explota el corazón y no puedo imaginar quererte más. ¡Hasta la luna y vuelta es poco! Hasta la galaxia más lejana y vuelta… ¡20 veces! Todo es exagerado. Yo no sé si es cosa hormonal pero todo es enorme y magnífico.

La incontinencia es la NO moderación en general

Vamos que cuando se grita, se grita mucho. Cuando lloras, lloras como la que más. Reír… es reír a pleno pulmón, que retumben los cielos. Te comes lo tuyo y lo que se deja el resto (que la comida no se tira). O estás muy gorda o muuuuy flaca. No hay término medio. O todo o nada. Fuera las rutinas. Todas. De sueño, alimentarias, sociales. Tu única rutina será la no-rutina y el ir despeinada todo el día (eso está prácticamente garantizado).

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Gracias, Silvia, por compartir conmigo esta imagen. Es fantástica.

La incontinencia es la NO abstinencia sexual.

Porque de perdidos al río oye, y donde comen 3 comen 7… (es un decir) pero vamos, que en el terreno sexual, pasada la fase no-me-toques-que-te-mato-Ni-me-mires-Quita-p-allá, que dura más bien poco que mucho, las aguas vuelven a su cauce y quién nos lo iba a decir, oye, que vamos teniendo una edad pero parecemos unos chiquillos.

La incontinencia es la falta de comedimiento/urbanidad

Me he ido a buscar lo que se entiende por faltas de urbanidad y me encuentro con cosas como “escupir en la calle”, “aparcar en doble fila”, “circular en ciclomotor con ruido ensordecedor”, “permitir a los niños que se comporten como salvajes molestando a propios y extraños”…

A ver, por partes.

Escupir en la calle. Qué te puedo contar. Si tienes criaturas a tu cargo, te puedes dar con un canto en los dientes, si lo peor que te pasa es que “escupa” en la calle.

Aparcar en doble fila. No sé. Si se refiere a cochecitos de niño yo creo que hemos llegado a incrustarlo de canto entre la 3ª y 4ª fila.

Del ruido ciclomotor pasamos pero hay críos que berrean en tonos más ensordecedores que cualquier motor.

El que me gusta mucho es el de “permitir” que los niños se comporten como energúmenos. Mira ya te aviso, a ti, al que ha escrito esta frase: No entiendo que quieres decir con “permitir” ¿Qué hago? ¿Lo esposo? ¿Lo amordazo? Le explico. Si ya sé. Pero tal vez tú no sepas que, a veces, ni con explicaciones funciona la cosa. A veces, la cosa sale de madre y no sabes qué hacer. Nuestros hijos creen que somos todopoderosos pero que eso lo crea otro adulto me parece un pelín absurdo.

Lenguaje inapropiado. ¿Mi lenguaje te ofende? ¿Te ofende que diga caca blandita? ¿Caca en bolitas? ¿Vómito? ¿Eructo? ¿Moco? ¿Teta? ¿Culete irritado? Sí. ¿Qué le vamos a hacer? Es una etapa de poco estilo y mucha secreción. Y si me tocas las teclas, me vas a encontrar. Y si el jefe chulea de tener un becario barato (que en realidad es un titulado, pero que ha hecho una trampilla) en una reunión, yo armada con mi chulería post-parto, le diré que me parece fatal que (encima) se jacte de ello. Así es. En el becario pringao ves ahora a tu hijo. Y las voces que no has alzado por ti misma empiezas a alzarlas por otros (todos esos que sin serlo, también podrían ser hijos tuyos). De verdad que es tremendo esto de la incontinencia.

Mi abuela me decía que era una respondona. Si me viera ahora.

Osea que sí. Es una época de incontinencia brutal. Somos un torrente de voces, palabras “medio soeces”, improperios, achuchones, palabras de amor (y de guerra…), un chorro de hormonas, de lágrimas, de risas y ruido en general.

Somos incontinentes

Estamos al corriente de este hecho. No somos ajenos a nuestra falta de glamur pero vivimos con ello y sabemos que, si alguna vez logramos terminar el día con la ropa limpia y glándulas y tímpano relajados, ese día los habremos echado de menos lo que no está escrito.

Bueno, sabed también que la incontinencia tiene efectos secundarios porque cuando ese “ser incontinente” (que habita en ti) te desborda… tú vas y te abres un blog (que a su vez, ojo, puede tener efectos muy positivos en tu salud 😉

AAAAAAAAARRRRRGHHHHHHHH!!!!!

¿Y tú? ¿También eres incontinente?

 La fotografía que ilustra el post es gentileza de
Ghislaine Meicler

Este post forma parte del Proyecto “Diccionario A-Z de la Maternidad” ideado y dirigido por la bloguera Trimadre a los 30.

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§ 16 respuestas a Incontinencia #AZdelaMaternidad

  • Al primero lo parí con epidural, y con los otros dos también la pedí, pero ya era much too late.
    Y si yo con el último, que no llegó a los 3 kilillos, sentía que me iba a partir por la mitad, no quiero ni imaginar lo que pasaste tú con una de más de 4!!!!
    Te admiro!!! Ídola total, como dice Pao.
    Me ha encantado tu I, pero he echado de menos la incontinencia urinaria 😦
    Un beso!!!! 🙂

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  • Esta I es de la mejores del diccionario!!! Todavía me estoy riendo… me encanta cómo escribís, sos mi Ídola (también con I).
    Genia total!!! No me canso de decirtelo…

    Besotes, che

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  • Verónica dice:

    Buenísimo el post, jajaja, No he podido parar de reírme ni de verme reflejada en tus palabras.
    Mi niño también peso 4,300 y aunque tardé poco en “echarle”, creí morir. Hasta me llevé una torta de una matrona por loca (si la pillo ahora…)
    Y lo de la incontinencia… tengo amigas poniendo bote para comprarme una máquina de codazos. Oye con lo agustito que se queda una cuando saca lo que tiene dentro sean niños o pensamientos. ^_^

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    • nurananu dice:

      ¡Bien dicho!
      Ahora lo de la bofetada de la matrona me parece de juzgado de guardia. Osea que tú estás ahí, tan ricamente pariendo, y viene una señora ¡y te da un guantazo! ¿Y eso cómo es?

      Darle un guantazo a alguien que viaja contigo en el metro es feo, pero dárselo a una parturienta que se está dejando la vida en ello es, simplemente, criminal. Lamento que pasaras por ello pero no te preocupes… que las personas siempre se encuentran dos veces 😉

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  • Yo también quería ser de las tuyas, y allí que me planté en el hospital el día de mi inducción, a un día de cumplir las 42 semanas de embarazo y convencida de que pariría sin anestesia y de que las demás se quejarían de vicios, que seguro que aquello no era para tanto. A la media hora de estar conectada al gotero de oxitocina la cosa ya empezó a cambiar y a la hora el papá de la bichilla ya estaba pidiendo la epidural a gritos (a mí me dolía mucho pero seguía siendo cabezona y no la quería por nada del mundo). Me la pusieron y no me hizo efecto. Cuando ya estaba dilatada de 9 centímetros me pusieron una nueva dosis, inyectada directamente y sin cánula y ahí sí que pude descansar ¡casi lo consigo!

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    • nurananu dice:

      Un aplauso para ti también! La verdad es que llega un punto en que, por mucho que quieras y estés mentalizada, cuesta un mundo mantener la calma. Y si encima estás en un entorno en que cada dos por tres te lo ofrecen… El tema da para mucho pero está claro que a la hora de parir hay entornos y entornos. Mi peque nació el día que cumplimos las 42 semanas… batallita para otro día, que también tiene chicha. Buf! una historia bien diferente.

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  • remorada dice:

    incontinencia de risa es lo que he tenido xDDDD

    y con todo y eso vas y repites! si ejqueeee! x)

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  • Jajajajajajaja Nuria… Casi me ahogo con un trocito de jamón al leerte… Es lo que tiene comer y leer blogs al mismo tiempo, que es deporte de alto riesgo…

    Pues yo creo que todas somos del pelo ¡¿¡¿eh!?!? Para que nos vamos a engañar…

    Yo en este embarazo estoy toda “romántica” y me he planteado parir “a pelo” por aquello de que va a ser la última vez. Pero después de leerte casi que se me están quitando las ganas! Jajajajajajaja

    Gracias por este ratito… 😉 Muak!

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    • nurananu dice:

      No, Vero-kiwi. ¡No! Que no se te quiten las ganas! Que no sea yo quien te las quite!! Si así lo sientes, y no hay impedimento a la vista, ¡adelante! Es una experiencia épica.

      Yo me sentí morir y juré en arameo pero una vez superado el trance, el post-parto es cuesta abajo. Con decirte que repetí. La primera vez no sabía a lo que iba y tenía fe en ser una de las elegidas que paren sin dolor. ¡Jaajajaja! Después repetí a sabiendas de que no iba a ser así… (ya sabes, la amnesia esa que lo reduce a “dolores fuertes de regla” ejem)

      Fe (en ti, tu cuerpo, tu hijo y las personas que te acompañen) y fuerza (la tienes). Deseo que la llegada al mundo de tu hijo sea un momento hermoso e inolvidable. Sentir que el universo entero te atraviesa es algo que no se puede explicar.
      ¡Un fuerte abrazo!
      Nuria

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  • Arusca dice:

    ¡Venga ya! ¿Te negaste a ala epidural por voluntad propia? Anonadada me dejas, jajajaja…
    Por lo demás, muy de acuerdo con tus incontinencias, que también son las mías. La maternidad es todo o nada. Y suele ser todo. Me ha encantado tu entrada. Cada palabra. Toda. Entera 😉
    ¡Besotes!

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    • nurananu dice:

      Gracias, Arusca!! Es que por aquella época yo leía a gente muy loca y creía profundamente en los beneficios de parir sin anestesia. 🙂 (Y que no sabía a lo que iba, eso está claro también) y que soy cabezona… que se yo, me dio un arrebato ancestral. Rebelión contra los “ahora todo es más fácil”. ¡No! Yo quería la experiencia brutal de antaño. Y la tuve, joder, si la tuve. 😉

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  • Jajajaaja. muy fan tuya!! en serio te negaste a las drogas para parir como tu abuela?? Eso es una chica con principios 😉 En todo lo demás, totalmente de acuerdo contigo, como era de esperar. Los niños son INCONTINENTES y no hay más. Pretender que se comporten como adultos en todas las situaciones es sencillamente es tan absurdo como pretender poner barreras al campo. Y también es cierto que las madres no volvemos más incotinentes que antes, en todos sus aspectos. Pero la verbal es la más de todas las incotinencias. Rehuyo los líos.. me escondo de ellos. Oigo cosas que no me gustan y bajo la cabeza por no encizañar. Pero como se trate de mis hijos… Allá que voy, como un miura, sin medir las consecuencias… jajajajaa.
    Un placer leerte!
    Besotes

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    • nurananu dice:

      Bueno, mitad principios mitad chulería y… bueno, por qué no iba a ser yo una de esas que “no sienten dolor”, ¿verdad? 😉
      ¡Ilusa que es una!
      Lo hice como sentí que tenía que hacerlo (lo cual no significa que en algún momento del proceso no lamentara mi decisión 😎 Pero esta fue una historia con un gran final.

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