Grimhilde unplugged (osea, sin espejo)

noviembre 21, 2014 § 11 comentarios

No me miro mucho al espejo.  Ya no. Lo del espejito espejito es pura ficción. Ya no lo cato. Blancanieves me lo ha expropiado y mis 10 minutos en el baño dan para prioridades biológicas y aseo pero poco más.

La apariencia exterior ha dejado de ser prioritaria para mí (pip! error! lo sé) pero sí que he sido esclava de ese espejito tiempo atrás. En tiempos de adolescencia, en tiempos de descubierta. Cuando me preguntaba si podría gustarle a alguien. Si alguien iba a querer darme un beso. Preguntas que, quien más o menos, todo el mundo se ha hecho alguna vez ¿no?

A menudo, me descubría preguntándome si yo iba a ser digna de amor. Mis inseguridades solo podrían ser vencidas en el momento en que encontrara a alguien que me quisiera sin ser mi madre o mi padre (así de bien andaba yo de autoestima). Esas maléficas inseguridades que (oh maravilla, qué bien lo disimulas) me persiguen y me angustian hasta el día de hoy.

El antiguo “¿me querrá alguien alguna vez?” da paso a variopintas posibilidades.
¿Seré buena en esto o en lo otro? ¿Buena amante? ¿Buena amiga? ¿Buena madre? ¿Buena profesional? Se me acumula el trabajo…
Y lo más gordo: ¿tiene que venir alguien a confirmar que eres buena en todas tus empresas? ¿Y la seguridad en las propias capacidades para cuándo? ¿Para cuándo la convicción de que soy buena “loquesea” sin necesidad del beneplácito ajeno? ¿Qué pasa si esa seguridad en la bondad propia debe preceder al hecho de serlo de verdad? ¿Qué pasa si esa certeza es condición sine qua non para lograr la ansiada seguridad? ¿Y si para serlo de verdad, primero tienes que creértelo, tener la convicción de que lo eres y trabajar acorde a ello?

Algo así: “La buena madre que sé que soy no hará esto ni lo otro. La buena persona que he decidido ser, tomará esta desición y no aquella. La buena profesional que quiero ser hará lo correspondiente.”

Sí… querido/a lector/a, no te lo pierdas, resulta que esta entrada iba ¡¡de sexualidad!! La amiga Merak de Ciclogénesis Implosiva, nos propone un reto mensual: Una temática entorno a la adolescencia (#hayvidadespuésdelos6). Esta semana tocaba “sexualidad” y aquí estoy yo, perdida en mis pensamientos, largando semejante diatriba y aburriéndome a mi misma con mis miserias mentales.

Si me has leído un poquito lo sabrás: tengo en casa a una adolescente de regalo/préstamo, a la que quiero como si hubiera parido. En los albores de la vida adulta, Blancanieves pasa horas frente al espejo preguntándose quién le dará el primer beso. ¿Será Niall de One Direction? ¿Será Ed Sheeran o será “un pringaete”(*) al que todavía no conoce y que, muy probablemente, esté preguntándose en estos instantes algo similar? (O no. Vete a saber. No tengo ni idea de qué es lo que piensa un chaval de 14 años. Aunque probablemente no ande muy desencaminada).

Sexualidad y adolescencia. Gran tema. EL TEMA. No nos engañemos. En un momento dado, todo gira entorno a ello. Porque la sexualidad en el pensamiento, es una idea extremadamente potente.

Lo siento, Espejito, pero incluso para tí debe ser difícil encontrar un discurso para afrontar esta transición. porque mira que ni invocándote te has pronunciado ¿eh? ¿Es hoy la fiesta del Espejito? ¿Por qué me has dejado hoy sola ante el peligro?

El caso es que arranco esto con la descubierta de la sexualidad de un adolescente y me pierdo en mis propias inseguridades y digo yo… que no será casual. Que para conducir a nuestros niños hacia una sexualidad sana se me antoja importante hacerlos crecer con una autoestima sólida. Que salgan de casa con la mochila cargada de confianza en sí mismos y enorme respeto. Respeto hacia los demás, que se origina en el respeto hacia uno mismo. Parecen frasecillas de panfleto pero… no recuerdo épocas más felices que aquellas en las que me he sentido segura de mí misma y de lo que hacía (que también las ha habido). ¿Cómo inculcar eso en nuestros niños de hoy? Seguramente la palabra no es inculcar, sino transmitir… permitir que ellos lo perciban por sí mismos. ¿Tal vez queriendo y respetando a nuestros hijos de verdad?

Esta me parece la dificultad de “explicar” la sexualidad a los niños. La parte mecánica me parece coser y cantar. Con confianza y respeto no tiene porque generar muecas ni risas. Nuestros cuerpos deberían ser lo más natural del mundo. ¿Cuándo nos hemos alejado tanto de nuestra esencia corpórea? Vale ya de tanta idea y tanta abstracción erudita. ¿Hace falta explicar lo que es un abrazo? ¿Entonces porque hay que darle tantas vueltas a lo que es el sexo, si una de las mayores emociones de la vida es su descubierta? Luchemos por que nuestros jóvenes salgan de casa seguros de sí mismos, respetuosos y llenos de empatía por el prójimo y ellos sabrán encontrar a los compañero/as adecuados y establecer relaciones saludables. No creo que haya más misterio. La sexualidad es una faceta más de la vida que hay que afrontar con honestidad.

No puede ser que cierre un post sobre sexualidad así, y me quede tan ancha. ¿O sí?

Bueno, resumiendo y como diría mi hijo: “Bla-bla-bla…”

Si queréis más, visitad el post introductorio de Merak Luna, en el que además de sus pensamientos encontraréis una colección de enlaces maravillosos sobre el tema. 🙂

Aquí Trimadre a los 30 ha tocado las mismas cuestiones pero de forma mucho más completa y estructurada.

 

(*) Lo de “pringaete” lo digo con todo el cariño del que soy capaz, que también tengo uno en casa.

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§ 11 respuestas a Grimhilde unplugged (osea, sin espejo)

  • nurananu dice:

    Gracias, bonita! Y te tocará antes de lo que imaginas!!! Muaajajajajaaa… 😉

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  • pequeboom dice:

    Qué gustazo volver a leerte!
    Cuando me toque…ufff le pondré sentido del humor 😉

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  • Pues tú dirás lo que quieras, que si este post iba de sexualidad pero que no has hablado de ello, que si te quedas tan ancha, bla bla bla. Sólo te digo que me parece un post muy bueno, porque alguien que escribe tan bien como tú, es tan honesta y tiene una forma de ser tan especial, no podía escribir un post de otra forma. Tienes toda la razón, tenemos que creernos que lo valemos nosotros mismos, sin que venga a nadie a recordárnoslo, pero vaya, me apetecía decirtelo, por si aca. Un besazo Nuria y sigue escribiendo.

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    • nurananu dice:

      Bego!! sabes qué? aunque deberíamos sabernos valiosos por nosotros mismos y tal y cual… recordatorios tan cariñosos como el tuyo son muy de agradecer!! En este caso, además (y por razones ajenas a lo que aquí se debate) es un comentario muy muy oportuno! Ya tú sabes… 🙂

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  • Merak Luna dice:

    Te he leído y he tenido un fogonazo del pasado, de mi periodo más gris, y esa duda que tanto me atormentaba: ¿Me querrá alguna vez alguien sin ser mi padre y mi madre (que a ellos se les presupone la obligación de hacerlo)? Mi adolescencia, mi despertar a la edad adulta habría sido mucho más fácil de saber que era algo que no solo me atormentaba a mí!! Lo tuyo trasciende el plano de la educación sexual y, sin embargo, yo también lo veo en la base de ella porque, al fin y al cabo, como dices, solo librándonos de nuestros prejuicios, sean del tipo que sean, podremos trasmitirles a nuestros hijos las armas necesarias para que se enfrenten al mundo mejor de lo que lo hemos hecho nosotros. Y sí, nunca me he sentido mejor en la vida que en aquellos cortísimos periodos de tiempo en los que me sentía segura de mí misma. Era la misma yo, pero mejorada.
    Gracias por volver, QUIERO QUE TE QUEDES. Nos hace falta -a mí por lo menos- tus opiniones, tus comeduras de tarro, tus reflexiones. Te echaba de menos

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    • nurananu dice:

      Gracias, Merak! 🙂 Yo también echaba de menos mi momento exhibicionista de evasión… Saberos ahí me hace bien.
      Pienso que por mucho que nos esmeremos en trabajar con nuestros hijos para facilitarles su inmersión en la vida, en el fondo cada uno tiene que caminar su camino, caerse y levantarse las veces que haga falta. Creo que no se trata tanto de entrenarles para el acierto sino para superar los fracasos que son, al fin y al cabo, los que nos hacen crecer fuertes. (Sí. Estoy con el modo fracasete ON)

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  • ¡Qué suerte Grimhilde que cada tanto tienes esas dudas!
    ¿Alguien en este mundo puede hacer que otro se sienta seguro? ¿Y todo el tiempo? 🙂

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  • anyalors dice:

    Me he reído y me has hecho pensar,si ves mi cara hoy no le gusto ni al que le tengo que gustar.
    Yo la verdad no se como explicarle cosas a mi hija o como se las explicare, seguro me lo explica ella a mi,y tiene el ego subido,lo contrario de su madre,o sea .

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    • nurananu dice:

      ¡Gracias, Lorena! Me encanta hacerte reír y pensar.
      Lo del ego subido en nuestra época no se llevaba. La modestia estaba bien vista. Pues te digo una cosa, con lo vivido te digo que la modestia hace más mal que bien. Celebra el ego subido de tu hija que la vida nos da suficientes collejas y para seguir adelante la autoestima es fundamental.

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