¿Y dices que la curiosidad mató al gato?

enero 19, 2015 § 23 comentarios

Eso dicen…

Será por eso que los gatos tienen siete vidas… Para poder seguir curioseando otras tantas veces. Ahora en serio. Yo lo que quiero saber es:

¿quién mató a la curiosidad?

¿Quién decidió que todos los niños tienen que aprender las mismas cosas, los mismos temas, de los mismos libros? Yo creo que cuando un niño mira al techo, puede hacerlo por dos razones:

1. razón fisiológica: un fallo en las vertebras cervicales o una distensión muscular o

2. (lo más probable) falta de interés por lo que le están contando.

Y creo que esa falta de interés no vienen dada por la temática. El tema puede ser de lo más trepidante y ameno pero siempre habrá alguno mirando al techo ¿y eso por que? pues, probablemente, porque lo que aburre es la imposición y la pasividad a la que se les condena en las aulas. “Mira, escucha y aprende”. ¿Alguien aprendió algo mirando y escuchando? Sí, es cierto que mirando a alguien que baila se aprende a bailar… pero tarde o temprano has de saltar a la pista de baile y tropezar, pisar a tu pareja, caerte de culo al suelo hasta que por fin te salga la primera pirueta. Esa que viste ejecutar de manera impecable tantas veces. Tantas que el miedo a caerte de culo te paralizaba. ¿Y contra ese miedo qué hay que hacer? ¡Salir a la pista cuanto antes!

Lo que probablemente les exacerba es que les neguemos la fascinación del descubrimiento. La emoción del hallazgo. ¿Qué niño quiere ser burócrata, oficinista o abogado en el registro de patentes? Un niño quiere ser astronauta, viajero, arqueólogo o buscador de tesoros.

Buscadores de tesoros

Me parece que la cuestión de la crisis educativa va más allá de currículos escolares buenos, malos o peores. Estoy segura que hay maestros que saben fascinar a sus alumnos con el currículo más chungo y otros que aburren con el currículo más avanzado y fenomenal. De todos modos, si queremos que nuestros hijos aprendan, hemos de querer profesores que acompañen en ese proceso de aprendizaje. Y, más importante todavía, ¡hemos de acompañarlos nosotros! Si hablamos de aprendizaje, no estamos hablando de enseñanza. No queremos que nuestros hijos traguen las “enseñanzas” de otros. No queremos hijos desarmados. Queremos hijos que piensen por sí mismos. Hijos que sepan aprenden de todos y de todo. Queremos buscadores de tesoros.

No. No creo que sea cosa de currículos. En el fondo da igual lo que les enseñemos a los niños. Lo que de verdad es importante es no matar su capacidad de asombro, su capacidad de fascinación por todo lo nuevo. Y eso, mucho me temo que lo machacamos cada día con comentarios desinteresados en respuesta a sus “¡Mira, un pájaro!” “¡Mira! ¡Una hormiga!” Y con nuestra cara agotada que parece decir “qué me vas a contar a mí de hormigas y de pájaros” les inoculamos sin querer el veneno de la indiferencia. Inmersos en nuestra cotidianidad y nuestros problemas (mucho más gordos que descubrir el universo) perdemos nuestra capacidad de  asombrarnos por las cosas más pequeñas. Lo damos todo por descontado: las maravillas de la naturaleza, los ciclos climáticos, el nacimiento de una flor en una grieta en el hormigón… todo. Y, sin darnos cuenta (porque ojo, no es que seamos malos, es que no todos los días nos hallamos en un estado febril que nos haga darle vueltas a las cosas), hacemos que nuestros hijos, vírgenes de estímulos de entrada, acaben estando de vuelta de todo mucho antes de lo deseable… y ahí es donde muere la curiosidad. Ahí muere la vocación de aprendiz y es el fin. Es el fin hasta que esa persona vuelva a sentir el deseo o la necesidad de saber y eso, no es algo que se aprenda exclusivamente en la escuela. Y desde luego no con un “para mañana los temas 2 y 3”.

Aprendices perpetuos

La de aprendiz debe ser una actitud frente a la vida. No la fracción de nuestras vidas que pasamos en la escuela. Uno es aprendiz toda la vida porque jamás va a saberlo todo. Y aun en el caso de lograr saberlo todo, el mundo cambia tan rápido que hay que seguir aprendiendo librando batalla a la obsolescencia. Así que se trata de desarrollar técnicas de percepción y de búsqueda constante. ¿Cómo? ¿Dónde puedo aprender las cosas que necesito saber? Los medios varían. Antes íbamos a las bibliotecas. Ahora accedemos a Google. Pronto habrá otros medios a nuestro alcance y el único motor, lo único que nos va a hacer avanzar y aprender en este largo camino, es nuestra curiosidad. Nuestra sed de saber. Esa que nos costó en su día el Paraíso.

Así que, y por supuesto esto no es más que mi humilde opinión: Lo mejor que podríamos hacer por los niños es dejarles en paz. Dejarles explorar, equivocarse y mancharse en lugar de inculcarles el miedo al error. “Para hacerlo mal mejor que no lo hagas”. NO. Para llegar a hacerlo bien, probablemente tengas que hacerlo mal unas cuantas veces. Hazlo sin temor. Una y otra vez. Del mismo modo que aprendiste a caminar levantándose del suelo una y otra vez.

Implicación paterna

Creo que no se trata de lo que nosotros podamos hacer por los niños (a parte, claro está, de alimentarles, cuidarles, quererles y arroparles en sus derrotas) sino más bien de lo que deberíamos dejar de hacer. Deberíamos dejar de entorpecer su camino distrayéndoles con lo que nosotros creemos que son los objetivos adecuados. Deberíamos dejar de imaginarlos como una versión mejorada de nosotros mismos. Son personas diferentes, con intereses diferentes a los nuestros (que podrán ser parecidos o no). Deberíamos ayudarles a descubrir su camino en lugar de trazárselo.

Ejemplo: Estudio de aparato digestivo. Parrafos en letra gorda. Dibujitos molones. Más atractivo no puede ser el libro… Aun así no quiere leerlo.

Me parece absolutamente imposible que alguien aprenda algo que no le interesa lo más mínimo. Para mí no hay mejor técnica de estudio que lograr despertar ese interés.

Técnicas de memorización no son técnicas de aprendizaje. Sin ese interés genuino, esas famosas técnicas de estudio lograrán que memorices un par de conceptos para superar el examen y a los dos días no recordará nada más allá de unos tales jugos gástricos.

Volved curiosidad y entusiasmo

Tal vez podemos despertar su curiosidad por saber qué ocurre entre ese momento en que la magdalena está en el plato y ese otro momento en que la magdalena es expulsada junto a otros alimentos en forma de excremento. Tal vez si conseguimos que se pregunte qué es lo que sucede en su cuerpo, logremos que le eche una ojeada al libro (o al recurso de turno).

En cualquier caso, “aprender” es una acción que requiere a un sujeto activo. No se trata de ver, sino de mirar. No se trata de oír, sino de escuchar. No se trata de que te lleven, sino de ir. Estoy de acuerdo en que los padres debemos implicarnos en el proceso de aprendizaje de nuestros hijos. Queramos o no, ya estamos implicados. Pero para mí esa implicación radica en la motivación, el cultivo de la curiosidad… y no en sentarse junto a ellos a hacer sus tareas.

En definitiva, (y creo en esto profundamente) cuanto más activos sean los padres en el aprendizaje de un hijo, más pasivo va a ser ese niño en su propio aprendizaje. Lo que queremos hacer es estimularle a la acción. Hacer que él tome las riendas de su aprendizaje y no llevarle a caballito de un curso a otro.

Transmitámosles entusiasmo por las cosas que nos rodean. Por la técnica (cuando viajemos), por el arte (visitando un museo), por la música (bailando con ellos), por la naturaleza (durante un paseo por el bosque). Incitémosles a la acción. Que monten un mecano parecido a esa hélice que vieron, que pinten un cuadro como el de aquella exposición, que compongan una canción… Convirtámoslos en sujetos activos de sus vidas. Que no tengan miedo a errar. Que crezcan emprendedores, sin miedo a construir sus sueños y a cambiar este mundo; para que no terminen siendo jóvenes aborregados que no aspiran a nada más que a superar una oposición para lograr un empleo de por vida. Que eso ya se acabó.

Esto no es más que mi opinión, rebelde sin causa (porque está claro que es difícil escapar a la educación reglada, así que lo que hago es escupir para arriba) pero bueno. Es probable que la faringitis que me priva de la voz me haya radicalizado un pelín.

Estaré encantada de leer tu opinión al respecto.

Enlazo otras visiones entorno al tema hábitos y técnicas de estudio propuesto por Merak Luna en el marco de su proyecto #hayvidadespuésdelos6

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§ 23 respuestas a ¿Y dices que la curiosidad mató al gato?

  • Yo me quedo, sobre todo, con la parte de la implicación de los padres. Está en nuestras manos ayudar a los niños a que tengas las ganas, el entusiasmo, de llevar a cabo sus tareas pero a la vez sin hacerselas nosotros, que no es plan 😉

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  • nurananu dice:

    ¡Hola, Latifa!

    ¡Qué maravilla de comentario! ¡Abres muchos flancos! Lo he leído unas cuantas veces. Me haces pensar en muchos temas… Yo también me debato entre ser la madre-ogro que limita el tiempo frente a pantalla (y ve cómo sus hijos no entienden “¿¿pero por qué?? ¡si es chulo lo que hacen!”
    ¿Cómo les explicas que tienes la sensación de que frente a la pantalla se pierden la vida? Por otra parte, existen muchas buenas razones para no querer desprenderse de estas tecnologías. Imagino que como siempre es una cuestión de moderación… pero qué difícil se hace cuantificar esa moderación y moldearla a gusto de todos.
    Lo de las “enfermedades” que comentas… un tema amargo para tratar con calma.

    ¡De momento te mando un beso enorme! (y esa es una de estas cosas maravillosas que gracias a esta tecnología podemos hacer ¿no?)
    Nosotros somos los últimos dinosaurios… crecimos sin todo esto y ahora tenemos que adaptarnos y comprender cómo funciona este mundo nuevo… ¿Será que nuestros hijos digitales se pierden algo hermoso al no haber vivido una infancia analógica? Todo son incógnitas… Un abrazo!!
    nuria

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  • Latifa dice:

    Nuria primero déjame felicitarte por escribir sobre el tema y expresar tu opinión de una forma muy explícita.
    Según mi opinión, si podría también prestar tu adjetivo y calificarla de humilde, el culpable de la matanza de la curiosidad es la tecnología moderna. No se pude estimular la curiosidad de los niños para nada, cada pregunta, cada enigma tendrá una respuesta en google , nadie se molesta hoy en día, por los experimentos y buscar respuestas a preguntas contestadas ya por otros.mi casa esta llena de cajas con productos químicos para experimentos científicos. Cada vez que se me ocurrirá hacer un experimento,los niños saltan con la respuesta matadora” ya sabemos el resultado mama, busca algo nuevo” yo creo que nuestro mundo ha llegado a un punto extremo de conocimiento, quedan muy pocas preguntas sin respuestas, y de eso no me refiero a temas complicados , como la salud,astronomía…me refiero a la vida cotidiana, lo que uno experimente día a día.
    La educación en Australia es muy diferente al resto de Europa/ o a los países dónde he estado; España, Francia,Alemania. Los niños aquí aprenden jugando , no hay exámenes, no se repiten clases, hay muchas excursiones que forman parte del currículos. Me vas a decir” perfecto! Es un sistema maravilloso!” Si lo es pero , en todos los sistemas hay fallos, no me gusta que la tecnología moderna’took over’no dejo ningún lugar a la curiosidad , y por supuesto el culpable/ tecnología moderna, invento todo un mundo nuevo, imaginario dónde uno puede satisfacer su curiosidad sin límites. Hay muchos niños que no pueden hacer la diferencia entre el mundo real y el mundo de los juegos electrónicos. Ya no tenemos el derecho absoluto en educar a nuestros hijos, la sociedad( los medios sociales, el cine, la televisión…) nos robo muchísimo de este derecho y sigue haciéndolo sin límites. No estoy en contra en respeto a las tecnología modernas, pero estoy muy enfadada con que esta robando la infancia a nuestros hijos, estoy harta de luchar, no puedo seguir mandado a mis hijos a visitar a sus amigos con una lista de ” to do and no to do list” todos los días tengo el sentimiento que estoy entre 2 fuegos; sigo la corriente como todo el mundo y deje que la pantalla eduque a mis hijos, o sigo luchando contra la tormenta con la posibilidad de ahogarme?
    Vivo en un pueblo pequeño dónde hay muchos niños diagnosticados con autismo, con ADD, ADHD???Muchos de ellos no hablan bien, no tienen habilidades sociales, no hacen las tareas escolares, no pueden estar quietos,…porqué hay crecimiento del autismo, ADD…? No veo ninguna razón a estas enfermedades imaginarías, inventadas para satisfacer a padres irresponsables, algunas de estas enfermedades existen, otras no! Los niños tienen que salir mas, como dijo Nuria, hay que despertar a su curiosidad, a su interés.

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  • laly dice:

    Y olé!
    No solo super cierto, sino ademas muy oportuno para mi! TQM

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  • Marta dice:

    Bravo, me ha parecido uno de los posts más completos en este mes sobre habitos y técnicas de estudio. La curiosidad y la motivación me parecen claves para mantener el estudio como algo bueno.

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  • remorada dice:

    Se me hace raro leerte seria, como se me hizo el otro día leer a Merak en plena “paja mental”, será que se han intercambiado los papeles? Nuraluna y Meraknanu? Me gustan las dos en todas sus facetas, eso que quede claro

    Cuando yo fui profe de infantil (creo que esta historia debería contarla alguna vez) transformamos la actividad de “la ensalada de frutas” en un megaproyecto de botánica, economía, ecología, sociedad… buf, mil cosas, creo que voy a abrir una nueva sección en el blog, mira lo que te digo ù.ú

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    • Marta dice:

      Ya estás tardando en contar esa historia.

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    • He de confesar que he ido comentando todos los post que han participado en el #hayvidadespuesdelos6 y a tí te dejé para el fina porque, sinceramente, no sabía que decir. Me parece tremendamente acertado, una reflexión brillante… pero lo veo utópico a la hora de sostenerla en el día a día. A mí me encantaría plantearme así la vida con mis hijas y, de hecho, en muchos planos lo hago, pero su aprendizaje, en ese sentido, es paralelo al del colegio… bueno, vale! paralelo no, complementario y seguro que enriquecedor y, a largo plazo, sustancial… pero ¿cómo llevarlo a la práctica hoy, ahora…? A mí es que no me salen las cuentas. No sé como hacerlo!!!!
      Y, en el fondo, creo que todos sabemos lo que nos gustaría, cómo debería ser, pero la realidad es otra bien distinta y no podemos vivir ajenos a ella, así que toca buscar el equilibrio. Incentivar la curiosidad por un lado, luchando porque no loboticen sus cerebros por el otro… Esto es muy difícil Nuria, muy difícil, qué te voy a contar a tí. Al final, el sistema educativo los doblega, da igual que un curso tengas un profesor tipo “el club de los poetas muertos” porque, al siguiente, toca un “hueso del siglo XVIII” y ya no es que todo se eche a perder. Total, que perdida en mis pensamientos me ha salido un comentario bien extraño, lo sé, estoy desentrenada a las exigencias intelectuales que me proponen tus posts. Asi que, NO VUELVAS A DESAPARECER!!!

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    • nurananu dice:

      No lo sé, querida Merak… 🙂 Yo no tengo LA respuesta. En el fondo cada cual ha de encontrar la suya. Ya dije que mi propio post era escupir para arriba pero… me parece que arroparles en exceso NO es la solución. Hablo de situaciones que veo en mi entorno. Madres que me dicen “el lunes TENEMOS examen de mates y el miércoles una presentación sobre Xpaís… ”.
      No perdona. No lo TENÉIS, lo tiene tu hija. Déjala tomar las riendas de su carro que ahora es pequeñito para que luego pueda tirar de él cuando sea más pesado.

      Yo creo que, de lo que aprenden en el cole, lo menos importante es el temario. Lo fundamental, en mi opinión, es el aprendizaje social y emocional. Aprender a relacionarse con los demás, aprender que sus responsabilidades son, eso, SUYAS. Aprender a correr riesgos. A cometer errores. Y lo más importante: aprender a enmendarlos y a seguir adelante aunque las Cosas no hayan salido bien del todo. No van a la escuela a exhibir lo listos que son o lo mucho que saben. Van a formarse como personas, van a construir su carácter. Si no aprenden eso durante la etapa escolar, ¿dónde van a aprenderlo? Si no logran ser autónomos con esas tareas escolares, ¿cómo lograrán serlo luego con sus tareas futuras?

      Nos sorprendemos de que los jóvenes españoles sean los menos emprendedores de Europa… Parémonos a pensar POR QUÉ, en lugar de sentarnos a recitar con ellos la lección.
      No lo sé. Repito. Ya sabes que a veces la bruja que hay en mí sale a la superficie con sus teorías por bandera, y sorprende a mi alter-ego (yo misma). Pero mentiría si te dijera que lo veo de otro modo. Por supuesto, puedo estar equivocándome y no pretendo cuestionar métodos ajenos. Cada uno tiene que resolver las cosas como pueda/sepa y como le funcione en su casa/mente. Sólo intento explicar el por qué de mi punto de vista.

      ¿Cómo luchar contra el sistema? Se me ocurre que enseñar a nuestros hijos a pensar en libertad puede ser una forma de lograrlo.

      Besos!!!

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  • Ruth de R. dice:

    Wilkommen perraca!! Te has costado, pero me has encantado. Again, again..
    Besos!!

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  • mamadedos dice:

    Amen. No puedo decir más.

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  • pequeboom dice:

    La de cosas que aprende una con esta iniciativa!
    Pena que sólo te leamos en ella 😦

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  • Leticia dice:

    Eres grande Nu, no me canso de repetírtelo. Has plasmado mi concepción de lo que aprender debería ser y has ido un paso más allá recogiendo posibles formas de motivación dignas de ser anotadas para recordar cuando haya que llevarlas a la práctica. Ojazos es tan curioso, tan entusiasta, que me preocupa que los años atado a un pupitre le borren como si de una goma se tratase esa inquietud que le caracteriza. Que salte, que vibre, que toque, en definitiva, que viva y así aprenderá. Ojalá consigamos que esta fase se alargue y no se quede en su ahora tierna infancia. Un besote.

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    • nurananu dice:

      ¡Ojalá! Ayudémosles a mantener/avivar la llama de su curiosidad!! o lo que es lo mismo… ¡¡no perdamos la nuestra!! Porque se quedan más con lo que hacemos, que con lo que decimos. (Sobretodo si decimos cosas que contradicen nuestros actos).
      Besitos, Let! Gracias por estar ahí para hincharme el ego. Eso siempre viene bien!
      :-*

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  • Amaya dice:

    Me encanta tu entrada!! Pero mi problema es el siguiente: como encajo todo eso con un horario escolar y extraescolar? Con 2 hijos de intereses diferentes y no siempre complementarios? Con los horarios de los padres? De bebes, nos pasamos horas contemplando sus gestos y movimientos y de mayores, se nos olvida. Por fortuna, alguien me recordo lo importante que era pararme a observar a mis hijos y aprender de ellos para que ellos aprendan de la vida.

    Amaya de La libreta de Amaya

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    • nurananu dice:

      ¡Gracias, Amaya! Claro, claro… la teoría es muy bonita… Lo chungo es ponerla en práctica ¿verdad? Y cómo te entiendooo…! Pero que no sea fácil no significa que tengamos que aparcar el intento ¿no? Intentemos ponerlo en práctica aunque sea en pequeñas dosis! 🙂 Un saludo! nuria

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  • Montsar dice:

    Me ha encantado tu post!!! Como dice Sir Ken Robinson : ‘ Las escuelas matan la creatividad¡ (o curiosidad), La enseñanza reglada y uniformada nunca puede llegar a todos los alumnos ni satisfacer su curiosidad porque cada niño es un mundo y los centros de interés son diferentes, al igual que la manera de aprender varia de un niño a otro. Pero ya que estamos inmersos en el sistema lo que podemos hacer es acompañarles y fomentar aquellos ámbitos que despiertan su interés. Muy de acuerdo con lo de las salidas, visitas, aprovechar viajes o montar mecanos, para mí esa es la mejor manera de aprender

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    • nurananu dice:

      ¡Muchas gracias, Montsar!
      ¡¡Soy superfan de Sir Ken Robinson!! Ojalá su mensaje cale hondo y empiecen a cambiar las cosas…
      Hay que fomentar y potenciar la creatividad de las personas, si queremos una sociedad emprendedora. Quiero creer que las cosas ya están cambiando un poco. ¡Un abrazo! nuria

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  • paula sd dice:

    Todo un acierto!!!! Re-bienvenida

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  • Completamente de acuerdo contigo. Hemos perdido el norte en el afán de sobreproteger y de crear hijos perfectos, para nosotros claro. Sin capacidad de asombro nunca querrán aprender cosas nuevas. Es tan sencillo e importante como eso. Gracias por el post, me ha encantado. ¡Besos!

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