Paris

febrero 8, 2016 § 2 comentarios

La semana pasada… Mentira. ¡Hace casi dos años! OMG! estoy rescatando un borrador que quedó aparcado desde abril de 2014! Soy lo peor!!

Hace casi dos años, estuve en la ciudad de la luz visitando a mi hermana/cuñado y conocer a mi preciosa sobrina. Quería currarme un post parisino así que, después de que Laura nos paseara por el subsuelo de la urbe y Remorada no elevara para mostrárnosla desde las alturas, este tenía que ser mi pequeño aporte al tema y mi giro diabólico para llevarme a Paris al huerto.

Encariñada como estoy con mi recién estrenada (ejem… 2014!) serie mitológica y bajo los evidentes efectos de la primavera (recordemos que estoy escribiendo en abril de 2014) no podía ser de otro modo. Hoy toca: Paris.

Helene Paris David

Paris, el hermoso

Soñar es algo natural y creo que lo es todavía más en épocas de cambio o cuando no consigues dormir profundamente… requisitos ambos que reúne, sin duda, un embarazo. Cuando yo estaba embarazada de mi primera hija tuve un sueño muy extraño. Bueno, tuve muchos pero hay uno que recuerdo especialmente. Soñé que paría (de parir) un bebé enoooorme, de Blandi Blub. Verde. Que para el que no lo recuerde (bueno, es inolvidable) para el que no lo haya conocido era una sustancia asquerosa y pegajosa… Ved la foto.

17blandibluMenos mal, que ni vivía el la antigua Grecia, ni había Oráculos ociosos a mi alrededor que quisieran darme la matraca con su interpretación de mis sueños porque… atención a lo que le pasó a la mamá de Paris.

Habréis oído hablar del bello Paris, supongo. Era un principe troyano hijo del rey Príamo y su esposa Hécuba. Paris fue conocido como “el de la hermosa figura” así que hemos de suponerle un muchacho guapetón del que más de una se prendó. Sin embargo, ahora no quiero hablar del mal de amores (que también lo hubo), sino de profecías autorrealizadas (que es la mejor traducción que he encontrado para las self fulfilling prophecies) la más conocida de todas ellas la de Edipo.

Pues bien. Hécuba, su madre, no soñó un bebe de Blandy Blub (como yo). Ella soñó, durante su embarazo, que daba a luz una antorcha. (Y la que ha parido, sabe que no es un sueño desacertado). Bueno, pues ahí es donde entra el “vidente” Ésaco de turno y (a saco) dice que a ese niño había que matarrrrlo ¡porque iba a destruir Troya! ¿Te lo puedes creer? Que él lo había visualizado. ¿Se puede ser más malo?

Cuando nació la criatura, ni su madre ni su padre fueron capaces de quitarle la vida (pero qué locos estaban los griegos, de verdad) así que delegaron esa tarea en su pastor jefe Agelao. El buen hombre tampoco tuvo corazón para matar a la criatura, así que lo abandonó a su suerte en el Monte Ida. Agelao volvió a pasar por allí al cabo de nueve años (en que probablemente su mala conciencia no le dejó tranquilo) y para su sorpresa se encontró con el chaval, ¡que había sobrevivivdo siendo amamantado por una osa! (Chúpate esa, adivino de las narices. Lo que tiene que ser, es.)

El caso es que aquel buen hombre… quedaría maravillado y “milagro, milagro…” decidió llevarse el chaval a casa y cuidarlo como si fuera su hijo, osea adoptarlo. Se lo colgó a la espalda en una bolsa que llevaba, llamémosle “mochila” y así es como llamó al chaval, porque ese es el significado de la palabra griega Paris. (Alucina vecina, que Paris significa mochila)

Este fue el origen del bello Paris, del seductor. No debió ser una infancia fácil. Al calor de una buena osa peluda pero sin afecto humano, sin padre, ni madre… durante nueve años.

 

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