Grimhilde, de mayor

septiembre 24, 2016 § 19 comentarios

grimhilde

Mi contribución al carnaval de blogs #hayvidadespuésdelos6 que organiza @MerakLuna, dedicado esta semana al tema “estudios y profesiones” de nuestros hijos adolescentes.

GRIMHILDE (en adelante G): Espejito, espejito mágico… ¿y tú qué querías ser de mayor?

ESPEJITO (en adelante E): ¿Yo…? Pues espejito. ¿Qué, si no? ¿Y tú, Grimhilde? ¿Tu de pequeña ya querías ser bruja? ¿O eso te salió luego? Digo: ¿Ser bruja es hacer de lo tuyo o la crisis te hizo cambiar de ramo?

G: Bueno. Para empezar te diré que llamarme bruja es reducir en exceso mi esencia. Yo. Además de bruja, soy muchas otras cosas… En realidad, estudié alquimia. Pero ya sabes lo difícil que está el sector. Así que después de un tiempo compaginando estudios y trabajo me saturé. Digamos que para cuando llegué  a licenciarme, la alquimia y su praxis que ya había ejercido dejaron de interesarme como lo habían hecho antaño. Mi padre tenía una tienda de alquiler de escobas mágicas y quiso que siguiera con el negocio pero lo cierto es que… yo no me veía detrás de un mostrador. Y ellos lo aceptaron.

E: ¿Y entonces? ¿Lo dejaste? ¿Dejaste lo de la alquimia?

G: En realidad no. Pedí una beca de estudios al quinto pino y seguí en la temática aunque dispersandome de lo lindo. Cuando se terminó la beca conseguí trabajos para sustentarme. Cosas variopintas. En una tienda de sombreros de pico, una fábrica de verrugas postizas, amaestrando gatos negros y siameses. En fin, hice todo lo que se me fue presentando y lo disfruté. Incluso llegué a trabajar de modelo de túnicas para una revista de moda local. También di clases particulares de magia blanca y hasta logré darlas en una universidad.

E: ¿Y ahora?

G: Ahora, sigo buscando lo que quiero ser de mayor.

E: Grimhilde, ya eres mayor.

G: Lo se. Y a pesar de eso mi inquietud por aprender y encontrar mi lugar va en paralelo a la de Blancanieves. Por eso creo que lo que está mal es la pregunta. “qué quieres ser de mayor”. Creo que más correcto sería decir “qué quieres hacer hoy. Qué quieres hacer mañana. Qué quieres hacer en 5 años”. Y desde luego, no creo que tenga que ser lo mismo. Somos polifacéticos, ambivalentes, complejos y cambiantes. Lo que me encanta hoy no tiene porque encantarme mañana. ¿Por qué iba a atarme a una actividad y descartar el resto para siempre? Para siempre es demasiado tiempo. Incluso para una bruja.

E: Y entonces, mientras otros padres orientan profesionalmente a sus hijos ¿tú que haces, descarriada?

G: Pues yo les envidio por tener tantas certezas donde yo solo tengo dudas. Certezas sobre lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Tal como va el mundo, con lo rápido que cambian las cosas y la velocidad a la que aparecen nuevas profesiones… ¿cómo voy a ayudarla a elegir su camino?
Lo único que se me ocurre es decirle que HAY TIEMPO. (Mírame a mí, sigo en ello). Lo que quisiera transmitirle es calma. Calma y temple para decidir en cada encrucijada qué camino seguir, siendo fiel a lo que siente. No a lo que piensa, ni a lo que piensan los demás, ni a lo que cree que de ella se espera. Le diré que escuche a su estómago. La respuesta viene del bajo vientre. Hay que escucharle porque nuestro cerebro se deja pervertir con más facilidad. Existen a mi entender muchas maneras de pensar erróneas. Pero el sentir… Ese es el que es, y nos guía inequívocamente hacia lo que nos hace bien. Bien físico. Bien real.

E: Dices cosas raras, bruji. ¿Te pasate hoy con las manzanas o qué?

G: Digo que la vida es muy corta para vivirla sometida a prejuicios y miedos ajenos y muy larga como para agobiarse con una decisión que será la primera de muchas. Hay que dejar de pensar que esa decisión es inamovible e inquebrantable. Hay que dejar de pensar que esa decisión lo decide todo. Decide toda una vida. No. Cada decisión define los pasitos que se darán a continuación. Y vendrán muchas más decisiones que modelarán y redibujarán las anteriores. Y si las afrontamos con honestidad y sin miedo, cuando miremos atrás, sabremos valorar y felicitarnos por el camino recorrido.

Hay tiempo. Nada es para siempre. Y tu elección de hoy NO va a determinar tu vida, así que tómala con valentía, con tranquilidad y con alegría. Y sé consecuente con ella… por lo menos hasta la próxima encrucijada.

E: Jo, Grimhilde… ¿sabes que, en realidad, yo quería ser príncipe azul?

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