Popurrí de lecturas

enero 27, 2018 § 3 comentarios

¡Hola! Cuánto tiempo sin pasar a saludarte… Tengo una pregunta para ti:

¿Qué tienen en común un organizador compulsivo, un multimillonario amigo de Trump, una viajera depresiva en busca de su alma y un DJ neoyorquino calvo, creador de música techno? ¡Pues que todos ellos aparecen en MI VÍDEO! ¡¡¡Sííí!!!

¿Cómo van las cosas? ¿Ya has empaquetado el año pasado y estrenado con ganas el 2018? ¡Yo sí! Y parte de este empaquetado ha consistido en recapitular algunas de las lecturas, que me han ayudado a pasar el rato, de camino al trabajo o de vuelta a casa. Horas de metro que, de otro modo, me habrían resultado muy tristonas. Esto me ha permitido agradecer todas esas lecturas, en lugar de fustigarme por el tiempo “perdido” yendo arriba y abajo.

Espero que el vídeo te entretenga y si te anima a leer alguno de los libros… ¡mejor que mejor! A cambio, te pido que me sugieras lecturas a mí. De los libros que has leído recientemente… ¿cuál es el que más te ha gustado?

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Tarde de viernes

septiembre 30, 2016 § 10 comentarios

Tarde de viernes y de nuevo pensando en cómo seguir poniendo orden en mi vida. En mi mente. En nuestra casa (y como te descuides en la tuya) aunque todo es muy teórico, ¿eh?

La dispersión y el ir a salto de mata han dominado mi existencia en los últimos años y por fin llegó el momento de poner orden. (Bueno, el momento hace tiempo que llegó, solo que yo he tardado en verlo). Siento que es hora de reducir y minimizar en todos los sentidos y eso voy haciendo. Poco a poco. Muy despacito.

Y estando en eso se me ha ocurrido una manera de dehacerme de algo de lo que me resulta muy difícil desprenderme: ¡Los libros! Aquí os lo cuento. ¡A ver si os gusta la idea!

Grimhilde, de mayor

septiembre 24, 2016 § 19 comentarios

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Mi contribución al carnaval de blogs #hayvidadespuésdelos6 que organiza @MerakLuna, dedicado esta semana al tema «estudios y profesiones» de nuestros hijos adolescentes.

GRIMHILDE (en adelante G): Espejito, espejito mágico… ¿y tú qué querías ser de mayor?

ESPEJITO (en adelante E): ¿Yo…? Pues espejito. ¿Qué, si no? ¿Y tú, Grimhilde? ¿Tu de pequeña ya querías ser bruja? ¿O eso te salió luego? Digo: ¿Ser bruja es hacer de lo tuyo o la crisis te hizo cambiar de ramo?

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Puesta al día – 9 excusas…

noviembre 22, 2015 § 5 comentarios

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9 Excusas… por las que no publico desde julio. Bueno, este día tenía que llegar. Tenía que llegar el día en que abriera una plantilla en blanco y os contara lo que he estado haciendo, que no es poco (ni mucho tampoco) pero suficiente para aturullarme. Vayamos por partes:

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La anestesista, la peluquera y yo

junio 15, 2015 § 6 comentarios

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Y no. No es un chiste. Es más bien una reflexión post-insolación.

Tengo dos amigas nuevas. Tienen en común que son rubias, que son alemanas y que todavía no las tengo en Facebook (je!).

Una es mi vecina, mama del coleguita de mi hijo.

La otra es mama de su mejor amiga del «cole».

Las dos son muy diferentes. El punto en común es que con ambas he mantenido largas conversaciones los últimos días hablando de todo y de nada (aunque más bien tirando a todo).

Ambas relaciones nacieron de forma independiente pero más o menos a la vez. Nuestros hijos se divierten juntos y nosotras hemos quedado un par de veces para que jueguen. Con las dos ha surgido en seguida a la conversación el tema candente de la difícil conciliación de la vida familiar con la vida profesional, cuestión universal donde las haya.

La anestesista

Trabaja dos días a la semana jornadas draconianas y libra los otros tres para hacerse cargo de sus hijos y cubrir los viajes de negocios de su marido. También hace turnos de fin de semana y así se organizan. Son un equipo y se complementan.

Parece que a su nuevo jefe la mecánica del equipo no acaba de gustarle y se avecinan cambios en el hospital. Ella tiene clarisimo que «colocar» a sus hijos, no poder ayudarles con los deberes, no poder estar presente en su día a día NO es opción.

Tampoco le gusta el ritmo frenético al que la obligan a ejercer su trabajo. «Poner a una persona a dormir» (con esa ternura lo dijo) es algo que hay que hacer con cariño y no con alguien mirando por encima del hombro, porque te tomas más tiempo del que «deberías». Hay personas que se angustian frente a la perspectiva de una operación y es preciso atenderles con tranquilidad.

Antes de migrar a un horario incompatible con su vida familiar o de trabajar en contra de sus principios, está dispuesta a romper con el status quo y reorientarse profesionalemente. ¿Te suena? Según me dijo, en estos momentos tiene la mirada puesta en los cuidados paliativos.

La peluquera

Vive en la puerta de enfrente. Llegó hará 4 años con su bebé de 6 meses. (¿Cómo hemos tardado tanto en romper el hielo?)

Llegó con su hijo (que se lleva casi un año con el mío) y la soledad que te deja una relación breve que te da fruto y las buenas tardes. Llegó con un empleo de peluquera dificil de compaginar con su nueva situación y con la voluntad de sacar adelante a aquel bebé.

Su cuñado le propuso llevarle las cuentas del restaurante y ella se puso a estudiar contabilidad. En medio año, disponía ya de un horario flexible. Ahora puede incluso llevarse el trabajo a casa y terminar por las noches lo que haya podido quedar pendiente, después de acostar al peque. Los fines de semana sigue ofreciendo de forma esporádica sus servicios a novias que quieran ponerse guapas.

Con lo del estilismo, como autónoma, disfruta y obtiene ingresos extra pero le resultaría inquietante depender sólo de ello. De la contabilidad vive, le da estabilidad y encima… ¡ha descubierto que le gusta!. No es fácil pero vive de la manera que quiere: teniendo tiempo para su hijo. Mientras me lo explica, se le escapa más de un bostezo.

La cuestión

Las acabo de conocer y han bastado un par de tardes para llegar a abordar el tema, que hoy en día a ninguna mujer deja indiferente.

No paro de pensar que, aún procediendo de lugares y contextos diferentes, a todas nos mueve el mismo impulso. Nuestro sentir es uno. El mío, el de mis amigas. En mi país de origen. En mi país de adopción…

Pienso que en una lucha común, deben pesar más los parecidos que las diferencias.

No queremos trabajos incompatibles con nuestra vida. Esa vida nuestra única e irrepetible que es (por fin) prioritaria y la razón de todo lo de más.

Debemos por un lado reclamar mejores condiciones a empresas e instituciones, sí. Debemos exigir modificaciones en el sistema, vale. Pero eso no basta. Debemos también buscar soluciones creativas particulares porque, al fin y al cabo, son los pequeños cambios los que mueven el mundo. Y en el proceso quizás descubramos que NO es preciso cambiarlo todo. Tal vez con minúsculos reajustes en nuestras rutinas, podamos lograr grandes efectos. En todo caso, no pierdo la esperanza.

Reclamar a otros que cambien sus expectativas, concienciar al mundo… Es necesario. Indiscutible. Pero la mejor estrategia es, probablemente, arremangarnos e iniciar el cambio nosotras mismas.

En palabras de mi abuela: «a Dios rogando y con el mazo dando». ¿O no?

Oye ¿y en la foto por qué sale un señor, en lugar de una anestesista guapetona o una peluquera maciza?

Pues porque la famosa conciliación, no sólo es cuestión de un pelotón de @malasmadres locatis… Es algo que afecta al grueso de la sociedad. Juntos podremos.

En soporte a la campaña #CONCILIA13F

THE IMAGE ABOVE BELONGS TO MARTEN VENNELIN

Y qué va a hacer por mí un coach, a ver

mayo 20, 2015 § 21 comentarios

CRH / 和谐号

Pues mira.

De entrada, te va a mirar con unos ojos muy bonitos y te va a hacer preguntas. Muchas.

Al principio largarás, charlarás y verás como poco a poco ella te va atajando. No te equivoques. No es tu amiga, aunque te permita explayarte a gusto. No quiere reconfortarte. Quiere reconducirte. Que te hagas preguntas. Quiere que te cuestiones los pasos que estás dando. Lo pasado, pasado está. A quién le importa.

Lo que aquí nos atañe es qué vas a hacer ahora. Quiere ayudarte a que tú misma reconduzcas tus pasos. Te despistaste. Así lo sientes. Pero también crees que es posible retrazar la ruta, aunque no sepas cómo. Si no, no la habrías llamado, ni habrias programado una cita con ella.

Una vez más. Hoy es el primer dia del resto de tu vida. Pero esta vez puedes hacer que, de verdad, lo sea.

Hoy puedes empezar a dejar de emitir juicios sobre tus acciones. Todo lo laxa que puedes llegar a ser para con los demás. ¿Por que te castigas tanto? Tú lo llamas autocrítica pero es crítica estéril y mortificante, que lo único que logra es detener cada uno de tus intentos antes de lograr despegar. Y es que, volar alto da miedo. Mejor volar bajito y saber que puedes apearte en cualquier momento ¿Verdad?

No puedes subir a un tren de alta velocidad, si no has decidido adónde ir. Podrías alejarte del destino «bueno» con demasiada rapidez. Mejor el tranvía ese, de película antigua, del que puedes saltar en marcha en cualquier momento, en cuanto veas un paisaje atrayente.

Viajar en ese tranvia tiene su punto pero también su consecuencia y es que no tienes prisa por definir tu destino porque «ya lo irás viendo» y, total, atrapada en el día a día… y con la acción infantil que te rodea, te metes en la cama demasiado agotada como para replantearte la vida.

¿Tu has visto como está el salon? Déjate de filosofia barata y limpia. No hay pero que valga… ¡Que limpies te digo!

— HORAS DESPUES —

Amigas, he dejado la casa como los chorros del oro.

¿Qué te parece? Que es mentira, claro. Ha sido una especie de recurso retórico super cutre.

Dejémonos de recursos y volvamos al tren (y cómo te gustan las metáforas ferroviarias).

Es hora de tomar el AVE, o el ICE, o el Talgo. Da igual, ya me entiendes. Llegó el momento de definir tu destino y hacerte con un billete. Demasiado tiempo a la deriva, cazando mariposas que luego no te atreves a pinchar y terminas por dejar ir. Así que… pa qué.

Es hora de definir tu proxima estación.

Y no vale divagar.

No vale decir que tu meta es «definir tu meta». (Si, tú lo has intentado pero ya has visto que no ha colado mucho…)

Así que defínete, chica. Define lo que buscas. Ponlo en palabras. Articúlalo.

Sí. Claro que es posible errar el tiro pero el permanecer en ese tranvía nostálgico NO es opción.

Hablar con tu coach es un poquito como hablar con la voz de tu concienca, Sólo que a tu concienca es más fácil callarla. Ignorarla. Hacer como que no oíste la pregunta. Sin embargo, de tu coach no te escapas. Con esos ojos como dos luceros penetrantes. No apartes la mirada, no. Ella espera tu respuesta. ¡Y le quedan 37 largos minutos para obtenerla! No va a cejar en su empeño. No te hagas ilusiones. Y si te vas por las ramas, ella te va a simplificar la pregunta. Tanto, que no podrás decir que no la entendiste. No te libras.

Y, entonces, tendrás que escuchar las cosas que salen de tu boca. Verbalizar esas respuestas te hará ¿Aceptarlas? ¿Creértelas? ¿Considerarlas? ¿Darte una oportunidad de ser la que se esconde en ti?

Te vas a ir a casa echa un lío, ya te lo digo. Y con tareas. Hecha un lío porque a veces la claridad da vértigo.

¿Te sientes un poquito Jeckill y Mr Hide? No creas. Pareces una chica de lo mas normalita. Una crisis de los 40 de lo más normalita. Ya… ¡Ah! Que tú no crees en esa crisis… Da igual. Llámala «Maite», si lo prefieres.

Estás en crisis. Y lo sabes.

Visualiza a Julio Iglesias. Nadie es más convincente en estos casos.

Necesitas respuestas. Respuestas que no te va a dar nadie. Respuestas que han de salir de ti. Y debes dejarlas salir pero la resistencia a soltarlas no es nada despreciable.

Todo es tan dificil y a la vez tan fácil. O era al revés.

¿Que qué va a hacer por ti tu coach?

Va ser tu escudo contra tus propias mentiras.

Tu Pepito Grillo particular.

Te retará y recetará la ACCIÓN como única medicina.

Y te pedirá, por favor (y hasta con dulzura), que te permitas SER.

Sin juzgarte.

My gratitude to Tauno Tohk for the great shot!

Cerrado por…

noviembre 9, 2014 § 13 comentarios

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No. El blog no está cerrado por reformas, ni por nada. Es pura desidia (bueno, desidia y falta de tiempo) de la que teclea. Que ya sé que el tiempo se busca y tal pero… no me da la vidaaaa, que me ha dado taaaanto.

El último post salió antes del verano y otros tantos quedaron en el tintero (borradores que a día de hoy crían malvas por obsoletos). Me debato entre sacar este rincón digital terapéutico a flote o enterrarlo de por vida. Estaba ganando por goleada la segunda opción cuando de repente (!) aparece mi amiga Merak Luna y me da un toque de atención (o dos, o tres) a los que siguen una promesa mía a modo de «lo intentaré» (o dos o tres). Y lo intento, sí, pero no lo consigo. No. ¿O sí? El caso es que he iniciado este borrador que tal vez verá la luz… o no. Que también inicié uno la semana pasada y quedó en intento. La cosa es que me he puesto, con el peligro que ello conlleva.

Esta es la parte donde vendrían las excusas del por qué del abandono. Pero soy buena y os ahorro esta parte porque en el fondo ¿qué más da? ¿Qué importa si estoy currando para tener más pasta y poder desatascar a los tres nenes que tenemos enlatados en una sola habitación o si me estoy haciendo la manicura parisina y llevo tres meses sin atinar? ¿Qué más da cuál es la razón de mi desasosiego? ¿Qué importa si es que la reinserción laboral extramuros me está costando más de lo que pensaba o que me baño en Baileys y eso me adormece los dedines? ¿¿Qué más da?? El resultado es el mismo: El abandono de mis frases absurdas que, por absurdo que parezca, ¡me reconfortaban!

Dicho esto, puedo prometer y prometo… ¿En serio? Sí. Que habrá regreso. Creo. O no. No sé. Digamos que es una especie de declaración de intenciones que espero cumplir. Osea… como me dijo una vez un autobusero francés al que le pregunté si el bus iba hasta Biarritz: «tanto hablar para no decir nada». Qué tío más desalentador…

La imagen es gentileza de Bahman Farzad

Willkommen! #AzdelaMAternidad

junio 24, 2014 § 9 comentarios

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La W de mi diccionario de la maternidad ha sido una de las letras más duras a cubrir… Ya me entiendes: whiskey, Wally, WC, Welleda (por las pizarras digo).

Con la W en mente y pensando en mis hijos me viene rápido a la cabeza el nombre de mi suegro: Wolfgang (que significa «el sendero de los lobos» o algo así). Chulo ¿eh? Pero claro, la J de José María ya la tenía ocupada y paso de conflictos familiares así que me decido por la siguiente W que se escurre en mi hipotálamo (si es que ese el lugar en que se le pueda escurrir a uno algo).

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El Quebrantahuesos

abril 4, 2014 § 9 comentarios

Llega a su fin el Diccionario de la maternidad organizado por Trimadre a los 30. Gracias, Vero, por convertir una idea peregrina en algo tan bonito. Y por supuesto gracias a todas las que lo han secundado y lo han hecho grande con su participación. Este diccionario grupal es un inmenso catálogo de sentimientos pero tampoco podemos obviar que la experiencia de la maternidad se compone también de un número incontable de animaladas. Yo no he llegado a completar el mío particular en plazo, pero ahí voy hoy con mi letra Q… y mi animalada del día.

Tal es el grado de cercanía con el reino animal que, a pesar de luchar contra la violencia en general (y la verbal en particular) proclamamos a pleno pulmón la necesidad de recuperar el grito primigenio. Un instinto primitivo se apodera de nosotras y nos pringamos las manos para pintar animales y nos las apañamos para encontrar nuestro alter ego o el de nuestros hijos en bestias peludas o plumíferos. Y tanto es así que alguna ha llegado a entrever el zoo completo en su propia casa.

Yo acabo de concluir que en casa convivimos un oso polar, un par de focas (yo soy una de ellas), un bichobola y (la última adquisición) ¡un quebrantahuesos!

El quebrantahuesos (con voz de Félix Rodriguez de la Fuente), al igual que el resto de los de su especie, agarra con fuerza a su presa, remonta el vuelo, y la lanza contra el suelo para partir los huesos y poder degustarlos mejor. Así pues, el ejemplar al que doy cobijo, se sube al murete junto al arenero de la mano a su amigo del alma y saltan juntos al «vacío» sobre el, en principio inocuo, montón de arena… y logra partirse la clavícula sin que absolutamente NADIE se percate de ello.

Al recogerlo de «cole», me lo encuentro sentadito en un banco con una bolsita de hielo, la mirada perdida y una risita tonta, que su «seño» atribuye (más tontamente todavía) «al shock». Y lo hace con tanta vehemencia que me rechinan los dientes. Tanto decir que no ha sido nada y que es el shock y yo que replico «Que sí mujer, que yo tampoco quiero que sea nada (yo menos que nadie) pero admitirás que está raro el crío…» Y ella dale con el shock.

Sin querer variar la posición que le evitaba el dolor, lo cojo en brazos y en agradecimiento me regala una mueca agónica. Algo falla. No lo llevo al hospital porque llore (se ríe a ratos). Lo llevo por lo raro que está. No soy alarmista pero no es él. Tan quieto. Tan serio, de repente, después de la risa rara.

La radiografía confirma lo que mi estómago ya decía desde hacía una hora y cuarto en la sala de espera. (Los últimos años, mi estómago ha cogido la palabra y no la suelta, oye) y tras rellenar el formulario de rigor, intercambiar un par de frases con el médico y la enfermera y hacer esfuerzos por contener una lagrimilla traidora, volvemos a casa equipados con unos tirantes, a lo Mazinger y la prescripción de tres semanas ¡»de quietud»! ¿Hola? ¿Quien pone en reposo a Mazinger tres semanas? Bueno y a Mazinger todavía se le puede quitar la pila…

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Bueno, nada, señoras, que se me ha ocurrido que, entre mimo y mimo, me venía muy bien relatar esto para mi «Q». Y de paso me excuso: en estas circunstancias veo inviable un sprint final. ¡Pero estuvo muy bien! 🙂

¡Hasta siempre!

Más letricas del diccionario aquí:

10 logros detrás de un «fracaso»

abril 3, 2014 § 14 comentarios

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Con vuestra ayuda logré lo inimaginable, colocarme en una semana en el TOP 10 de un concurso para blogueros y, lo primero es lo primero así que, quiero daros las gracias por el apoyo a todos. Gracias por aguantarme el rollo. Gracias por haber compartido la historia con vuestros contactos. Lamento haberos mareado tanto, aunque tampoco lo lamento mucho, la verdad, porque con algunos ha sido una excelente excusa ¡para retomar el contacto! 🙂

Muchas gracias a propios y extraños.

Sabía que era difícil así que (antes de ponerme a escribir esto) ya me había hecho a la idea de que se iba a quedar en un intento. Sin embargo, y contra todo pronóstico, ¡ni me da pena, ni me sabe mal! Porque de este «fracaso» no he salido indemne sino reforzada y no puedo dejar de admitir que la NO consecución de este objetivo lleva implícitos un montón de logros.

Ahora escribo esto en plan «crónica de una muerte anunciada». Tras permanecer prácticamente hasta el último día en el TOP 10, en el apretón final me pasó por encima un pelotón de blogueras con potencia indiscutible en redes sociales, porque no me sacaron 5 votos de ventaja ¡sino cientos! Quedo fuera de la selección que optará al premio-trabajo y me quito el sombrero ante quienes han conseguido situarse entre los 10 primeros.

Pero no quiero dejar de celebrar con vosotros que hemos quedado en la posición 15 de un total de 95 participantes. ¡No está mal! 😀 (Me daría más rabia la posición 11 😉

Cuando decidí participar en el concurso, no tenía ni idea de lo que significaría y estas son las gratas sorpresas con las que me he encontrado. A saber:

1. He salido, claramente, de mi zona de confort 

Este es el primero y más importante. Hasta ahora eran pocos los que sabían que tenía un blog. Un par de conocidos y un puñado de desconocidos. Con esta loca acción, me he expuesto ante todos. Me he expuesto a hacer el ridículo. No creáis que eso no da vértigo. Me expongo a que mis amigos piensen que soy lerdita. Me expongo a la crítica, o lo que es peor, a la indiferencia de ciertas personas de las cuales habría preferido mil veces una crítica. La crítica te ayuda a mejorar, la indiferencia de quien supuestamente te aprecia es, simplemente, desconcertante.

2. He aprendido cosas acerca de las personas

Hay gente que da constantemente. Te da una palabra de ánimo, te da un beso, te da ánimos, rara vez pide. Son todo amor y en cuanto puedas les vas a dar tú, aunque ellos jamás lo pidan.

Hay gente que pide y da. Seguramente la opción más justa, clara, sana y equilibrada.

Y luego también hay gente que pide pero no da. He detectado un grupo nuevo… No me había fijado o no se me había evidenciado tanto como con este experimento.

En general, he aprendido que la gente es buena y si le pides ayuda y está dentro de sus posibilidades, te ayudan con mucho gusto. He aprendido que, (repito) en general, la gente tiene muy buena predisposición para ayudar al prójimo.

3. Mi blog ha ganado visibilidad

Efectivamente, he tenido más visitas que nunca. Y ¿quién sabe? Igual gracias a esta acción he ganado un par de lectores. ¿Sabes que puedes recibirme en tu correo electrónico si quieres? Sí, ya sé que el spam da terror y que estamos todos hartos de que nos llenen el buzón de tonterías pero, si eres inmune a esos miedos y me quieres recibir en tu buzón sepas que es posible. Sólo tienes que hacer clic en el botón «seguir» aquí a la derecha, para no perderte ni uno sólo de mis desbarres.

4. He ganado confianza en mis capacidades

Al miedo de «¿y si no gusta? ¿y si les parece una caca?» me he visto respondiéndome con un «Te da igual, tú sigue». Es la primera vez que me sucede esto. (Será que me hago mayor). Es la primera vez que el miedo (atroz) a la critica no me detiene y eso en sí, para mí, tiene mucho valor.

5. Me he divertido haciendo campaña

Jamás imaginé que pedir el voto me divertiría tanto. Cada respuesta positiva era un soplo de alegría directa al alma. Cada vez que alguien compartía mi petición en su muro, se me ensanchaba el pecho. Los que me dijeron «tienes mi voto pero además es que me encanta la idea» me provocaron un subidón. A los que pasaban de mí los excusaba diciéndome «no lo habrá visto, no habrá tenido tiempo de leerlo, no habrá entendido lo que pido» (sonará chorras pero así ha sido, buen rollito).

6. Me han llovido ideas nuevas

«Mira estos escritos de fulanito»,  «mira esta web y, ojo, no la cagues por ahí…», «mírate esto y lo otro…» Algunos de vosotros me habéis regalado algo más que un voto. Algunos de vosotros me habéis enviado enlaces a artículos, bibliografía, me habéis dado nombres de expertos en el tema, me habéis dado consejo. Eso me ha animado un montón porque significa que habéis visualizado el proyecto, más allá de mi simple texto, y con vuestras ideas lo habéis hecho crecer. Por vosotros, quiero sacar esto adelante aunque sea SIN sponsor. Hace días que le doy vueltas al cómo. Una nueva sección en el blog. Colaboraciones con otros blogs… No sé. Ya se verá.

7. He creado mi primera «nota» en FB

Sí, lo tengo que decir. Es una chorrada pero no había hecho ninguna y tiene su gracia. Es un documento muy fácil de compartir y puede llevar todo lo que te interese mostrar. También he aprendido que debo trabajar la brevedad, que la gente va demasiado liada y cada minuto cuenta.

8. He aprendido que dar la tabarra en las redes sociales funciona

Está claro, porque de otro modo no habría superado los dos votos. Aquí una mención especial para las personas que he conocido a través de Internet. No sé dónde estáis, pero he compartido más cosas con vosotras que con cualquier persona de mi vecindario. Lo cual no deja de ser extraño.

9. He aprendido que pedir apoyo a personas que puedan estar personalmente interesadas funciona ¡todavía más!

Obvio, ¿no? Yo es que, a menudo, tiendo a olvidarme de lo obvio.

… y, por supuesto (sin perder nunca de vista el refranero español) también he aprendido que…

10. ¡Más vale UN voto en mano que CIEN «compartidos» volando!

Así, que que sepas, que aunque no haya llegado al «objetivo final inicial», tu voto no ha sido en balde porque he aprendido un montón de cosicas con esta historia. 🙂

GRACIAS.

Y ahora ya sí que apago… y me voy.

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